La primera vez que nos planteamos hacer un crucero fluvial teníamos un montón de dudas. ¿Qué ruta elegir? ¿Hace falta experiencia para llevar el barco? ¿Cuántos días merece la pena? ¿Cómo se organiza todo antes de salir?
Después de hacer dos cruceros fluviales en familia, ambos en Francia, uno por Aquitania y otro por Alsacia-Lorena, podemos decir que organizar este tipo de viaje es mucho más sencillo de lo que parece. Una vez entiendes cómo funciona, el proceso no es muy diferente al de preparar cualquier otro viaje.
En esta guía te contamos, paso a paso, cómo organizamos nosotros nuestros cruceros fluviales: desde la elección del destino y el barco hasta la planificación de la ruta o la compra antes de embarcar. Todo basado en nuestra experiencia, para que puedas preparar tu viaje con mucha más tranquilidad.
Contenidos:
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1. Elegir el destino
Lo primero es decidir dónde quieres navegar. En Europa hay muchísimas rutas de turismo fluvial, desde los canales de Francia hasta lagos, ríos y canales de países como Alemania, Bélgica, Italia, Países Bajos o Inglaterra.
Nosotros solo podemos hablar de los destinos que hemos recorrido personalmente, por lo que toda esta guía está basada en nuestros dos viajes por Francia. El primero fue por Aquitania, una ruta muy tranquila entre canales, pueblos medievales y viñedos. El segundo nos llevó a Alsacia-Lorena, donde navegamos entre bosques, túneles, esclusas espectaculares y algunos de los pueblos más bonitos de Francia.
Elegir una ruta u otra dependerá de lo que busques. Hay destinos pensados para disfrutar de la naturaleza, otros donde predominan los pueblos históricos, zonas con navegación prácticamente por canales y otras donde también se navega por ríos o grandes lagos.
Nuestro consejo es no intentar elegir «la mejor ruta», sino la que mejor encaje con vuestro tipo de viaje. Si es vuestra primera experiencia, buscad un recorrido que os permita navegar sin prisas y disfrutar de las paradas tanto como del propio barco.
Nuestra experiencia: empezamos por Aquitania porque nos parecía una ruta ideal para iniciarnos. Después de esa primera experiencia nos animamos con Alsacia-Lorena, una ruta diferente, con más obras de ingeniería como el plano inclinado de Arzviller.
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2. Decidir cuántos días vas a navegar
Una vez que tienes claro el destino, el siguiente paso es decidir cuántos días quieres navegar. La duración del viaje influirá en la ruta que podrás hacer y en el ritmo al que disfrutarás de la experiencia.
En nuestro caso, no elegimos la ruta primero. Cuando contactamos con Danfluvial les contamos cuántos días teníamos disponibles, que era nuestra primera experiencia y que viajábamos con dos niñas pequeñas. A partir de esa información, Rocío nos recomendó varias opciones y nos explicó cuál encajaba mejor con lo que buscábamos.
Como era nuestro primer crucero fluvial, nos aconsejó empezar por Francia, ya que es uno de los destinos más sencillos para iniciarse. La navegación suele ser muy tranquila, las maniobras son asequibles para principiantes y hay una gran variedad de rutas para todos los niveles de experiencia.
Finalmente elegimos Aquitania para nuestro primer viaje y fue todo un acierto. La experiencia nos dio la confianza suficiente para repetir dos años después en Alsacia-Lorena, una ruta completamente diferente pero igual de apta para quienes se estrenan en el turismo fluvial.
En ambos casos navegamos durante seis días, una duración que nos pareció perfecta. Tuvimos tiempo para disfrutar del barco, visitar los pueblos con calma y hacer paradas sin la sensación de tener que correr para llegar al siguiente destino.
Como orientación general:
- 3 o 4 días: una buena opción para una escapada o para probar la experiencia.
- 5 a 7 días: la duración que recomendamos para un primer crucero fluvial.
- Más de una semana: ideal si quieres recorrer una zona más amplia o combinar la navegación con unos días de turismo por tierra.
Nuestro consejo es que no intentes hacer la ruta más larga posible. En un crucero fluvial lo importante no es la distancia recorrida, sino disfrutar del camino. Muchas veces los mejores momentos surgen durante una parada improvisada, una comida en la cubierta o una tarde sin planes mientras el barco permanece amarrado.
3. Elegir el barco adecuado
Elegir el barco es una de las decisiones más importantes del viaje. Más allá del número de plazas, merece la pena fijarse en la distribución, el espacio a bordo y el equipamiento, ya que durante varios días el barco será vuestro alojamiento y vuestro medio de transporte.
Nosotros hemos navegado en dos modelos diferentes de Le Boat. En nuestro primer viaje por Aquitania elegimos el Liberty, un barco de la gama Premium, mientras que en Alsacia navegamos en el Mystic, un modelo más grande y espacioso. Los dos nos parecieron muy cómodos para viajar en familia y, aunque cada uno tiene sus ventajas, hubo varios aspectos que marcaron la diferencia durante el viaje.
Número de camarotes y baños
En ambos barcos disponíamos de dos baños, algo que nos resultó muy práctico.
En Aquitania viajábamos tres adultos porque mi hermana se unió al viaje, así que ella tuvo un baño para ella sola y nosotros utilizábamos el otro.
En Alsacia ya solo viajábamos los cuatro, pero seguimos agradeciendo tener dos baños. Utilizábamos uno principalmente para las duchas, mientras que el otro permanecía siempre seco para el resto del día. Puede parecer un detalle sin importancia, pero cuando pasas casi una semana viviendo en un barco se agradece mucho.
La cocina
Los dos barcos contaban con una cocina muy bien equipada. Tenían todo lo necesario para preparar comidas completas, por lo que solo dependía de las ganas —y de la habilidad— de quien cocinara. Por suerte, en nuestro caso Mike se encargó de esa parte.
Durante el viaje combinábamos las comidas a bordo con restaurantes en algunos pueblos, lo que nos daba bastante libertad para organizar cada jornada.
La cubierta superior
Si hay un lugar donde pasamos gran parte del tiempo cuando el barco está parado, es la cubierta superior.
Desayunar al aire libre, leer mientras las niñas jugaban, cenar viendo atardecer o simplemente relajarse después de navegar acabó formando parte de la rutina diaria. En el Mystic, además, teníamos una barbacoa que utilizamos varias veces para preparar la cena.
El puesto de mando exterior
En nuestros dos cruceros Mike navegó prácticamente siempre desde el flybridge, el puesto de conducción situado en la cubierta superior.
La visibilidad es muchísimo mejor que desde el interior. Al estar más alto tienes una visión de 360 grados del barco y de todo lo que ocurre alrededor, algo que ayuda mucho tanto durante la navegación como al entrar en una esclusa o realizar una maniobra de atraque.
Durante la ola de calor que vivimos en Alsacia hubo momentos en los que el aire acondicionado del puesto interior resultaba muy tentador, pero aun así siguió prefiriendo conducir desde arriba porque la sensación de control era mucho mayor.
Los propulsores
Es un detalle al que quizá no prestes atención al reservar, pero puede marcar la diferencia durante las maniobras.
En nuestro primer crucero, el Liberty disponía de propulsores tanto en la proa como en la popa, mientras que el Mystic solo llevaba propulsor de proa.
Después de navegar con ambos, notamos la diferencia. Tener propulsores en los dos extremos facilita mucho las maniobras de atraque y permite corregir la posición del barco con mayor precisión, especialmente cuando hay viento lateral o poco espacio para maniobrar.
Dicho esto, el Mystic, a pesar de ser un barco más grande, también nos resultó muy fácil de manejar únicamente con el propulsor de proa. En ambos viajes comprobamos que lo realmente importante no es tener más ayudas electrónicas, sino realizar las maniobras despacio y sin prisas.
4. Planificar la ruta
Una vez elegido el destino, toca decidir el recorrido. No hace falta llevar cada día completamente planificado, pero sí tener una idea general de hasta dónde queréis llegar y del tiempo disponible.
En nuestro caso, la experiencia de Rocío, de Danfluvial, fue de gran ayuda. Nosotros le explicamos cuántos días teníamos, que era nuestra primera experiencia y qué tipo de viaje buscábamos. Con esa información nos orientó sobre las rutas que eran realmente viables y nos ayudó a plantear un itinerario inicial. A partir de ahí fuimos ajustándolo nosotros según lo que más nos apetecía visitar.
En Aquitania, el viaje salió prácticamente tal y como lo habíamos planificado antes de salir. Las distancias eran cómodas y cada día llegábamos al siguiente destino con tiempo suficiente para visitar los pueblos o disfrutar del barco.
En Alsacia, sin embargo, la ruta cambió incluso antes de empezar. Nuestro plan original era navegar desde la base de Le Boat en Boofzheim hasta Hesse, pero la base de Boofzheim cerró temporalmente por unas obras y tuvimos que reorganizar completamente el recorrido para salir y regresar desde Hesse.
Lo único que teníamos claro era que queríamos llegar hasta Saverne. El resto del viaje lo fuimos adaptando sobre la marcha. Durante esa semana sufrimos una ola de calor excepcional y eso hizo que modificáramos algunos planes para aprovechar más tiempo en los lagos donde estaba permitido bañarse y reducir un poco las horas de navegación en los momentos de más calor.
Por eso nuestro consejo es preparar una ruta orientativa, pero no convertirla en un horario rígido. Una de las grandes ventajas del turismo fluvial es precisamente esa libertad para cambiar de idea si descubres un pueblo que te encanta, decides quedarte una noche más en un puerto o simplemente el tiempo invita a hacer algo diferente.
Antes de salir también merece la pena consultar los tiempos aproximados de navegación y el número de esclusas de cada tramo. Nosotros comprobamos que las estimaciones eran bastante precisas, aunque siempre conviene dejar un pequeño margen para disfrutar del camino sin mirar constantemente el reloj.
Nuestra experiencia: nuestros dos cruceros fueron muy diferentes. En Aquitania seguimos el plan casi al pie de la letra; en Alsacia acabamos improvisando bastante más. Curiosamente, ambas formas de viajar funcionaron igual de bien y nos demostraron que una ruta flexible suele ser la mejor opción.
5. Preparar el viaje antes del embarque
Una vez reservado el barco y definida la ruta, ya solo queda preparar el viaje. En realidad no es muy diferente a organizar unas vacaciones normales: decidir cómo llegar a la base, hacer la compra y preparar el equipaje.
Cómo llegar a la base
La forma de llegar dependerá sobre todo del destino elegido y de si vais a combinar el crucero con otros días de turismo.
En nuestro primer viaje por Aquitania, nosotros volamos hasta Burdeos, mientras que mi hermana llegó en coche desde Madrid para reunirse con nosotros. Después del crucero aprovechamos para pasar unos días visitando la ciudad antes de volver a casa.
En Alsacia volamos hasta Basilea, alquilamos un coche y nos desplazamos hasta la base de Le Boat en Hesse. Al terminar la navegación dedicamos otro fin de semana a recorrer Colmar, Estrasburgo y algunos de los pueblos más bonitos de la región.
Si vuestro único objetivo es hacer el crucero, merece la pena calcular si realmente necesitáis alquilar un coche. En algunas bases puede resultar incluso más económico reservar un taxi desde el aeropuerto o la estación de tren, especialmente si vais a regresar al mismo punto donde recogisteis el barco.
En nuestro caso preferimos disponer de un coche porque queríamos aprovechar el viaje para conocer también las ciudades y los alrededores antes y después de navegar. Es una opción que volveríamos a repetir, ya que nos permitió convertir el crucero en unas vacaciones mucho más completas.
Hacer la compra
La compra es uno de los aspectos que conviene planificar un poco antes de embarcar, aunque dependerá mucho de la ruta que vayas a hacer.
En los dos cruceros aprovechamos el trayecto desde el aeropuerto hasta la base para parar en un supermercado grande y comprar todo lo imprescindible para los primeros días. Además de alimentos básicos, siempre llenábamos el carro con bebidas, desayunos y, sobre todo, un buen surtido de snacks para mantener a las niñas contentas durante la navegación.
En Aquitania nos resultó muy fácil ir reponiendo lo que necesitábamos. Prácticamente todos los pueblos donde atracábamos tenían supermercados, pequeñas tiendas o restaurantes, así que no hacía falta cargar el barco con comida para toda la semana.
En Alsacia, en cambio, la situación era distinta. Salvo Saverne, que dispone de supermercados y todo tipo de servicios, la mayoría de los pueblos por los que navegamos apenas tenían una panadería y algún comercio pequeño. Por eso, si haces esta ruta, merece la pena llevar una compra más completa desde el principio y aprovechar la parada en Saverne para volver a llenar la despensa.
Aun así, tampoco hace falta exagerar. Los barcos disponen de una cocina muy bien equipada y nosotros alternábamos las comidas a bordo con alguna cena en restaurantes locales para probar la gastronomía de cada región.
Nuestro consejo: antes de salir, echa un vistazo al recorrido y localiza dónde podrás hacer la compra. Es un detalle pequeño, pero te ayudará a organizar mejor el viaje y evitar cargar con más comida de la necesaria.
El equipaje
Nuestro consejo es viajar con el menor equipaje posible. Los camarotes tienen espacio para guardar la ropa, pero no sobra sitio para maletas grandes.
En nuestros dos cruceros viajamos los cuatro con una única maleta grande. Organizamos toda la ropa utilizando packing cubes (organizadores de equipaje), de forma que, al llegar al barco, solo tuvimos que sacar los organizadores y colocarlos directamente en los armarios y cajones.
Así pudimos dejar la maleta vacía en el coche de alquiler durante toda la semana y ganar mucho espacio dentro del barco. Fue una solución muy práctica y que volveríamos a repetir sin dudarlo.
Además de la ropa, nosotros siempre llevamos:
- Calzado cómodo y con buena suela para subir y bajar del barco.
- Bañadores y toallas de playa si la ruta pasa por zonas donde está permitido bañarse.
- Una sudadera o chaqueta ligera para las noches.
- Protector solar, gorras y repelente de mosquitos en verano.
Si quieres ver todo lo que llevamos nosotros y lo que realmente merece la pena meter en la maleta, hemos preparado una guía específica.
No tengas miedo de olvidar algo
Una de las dudas que teníamos antes de nuestro primer viaje era si nos dejaríamos algo importante en casa.
La realidad es que, salvo documentación, medicación o algún objeto muy específico, casi todo puede comprarse durante el viaje. Nosotros comprobamos que no hace falta llevar el barco cargado hasta arriba para disfrutar de la experiencia.
6. El día del embarque
Si es vuestro primer crucero fluvial, probablemente el día del embarque sea el momento en el que más dudas tendréis. A nosotros también nos pasó. Hasta que no llegas a la base y ves el barco delante de ti, todo parece mucho más complicado de lo que realmente es.
El briefing inicial
Antes de entregaros el barco, el personal de la base dedica un buen rato a explicar cómo funciona todo.
En nuestro caso repasaron el funcionamiento del barco, los depósitos de agua y combustible, la electricidad, la cocina, los baños y las normas básicas de navegación. También resolvieron todas las dudas que nos iban surgiendo antes de salir.
Es una explicación muy completa, así que merece la pena prestar atención y preguntar todo lo que necesitéis. No hay preguntas tontas cuando vais a pasar varios días viviendo en un barco.
La práctica de navegación
Después llega el momento que más impresiona: aprender a manejar el barco.
Antes de dejarnos salir al canal hicimos una práctica acompañados por un miembro del equipo. Nos enseñaron a acelerar y maniobrar, utilizar los propulsores, atracar, girar el barco y realizar una primera esclusa.
Cuando terminó esa práctica seguíamos teniendo respeto, pero ya no sentíamos que nos estuvieran entregando un barco sin más. Habíamos comprobado que respondía despacio, que las maniobras no requerían ir rápido y que siempre había tiempo para corregir si algo no salía perfecto a la primera.
Las primeras horas
Las primeras horas fueron las más tensas de todo el viaje. Todo era nuevo y estábamos muy pendientes de cada maniobra.
Sin embargo, esa sensación desaparece mucho más rápido de lo que imaginas. Después de unas horas navegando ya empiezas a entender cómo responde el barco y cada maniobra resulta más natural.
Nos ocurrió en los dos viajes. Incluso después de haber navegado una semana en Aquitania, al subir al Mystic en Alsacia volvimos a notar esos primeros minutos de adaptación. Cada barco tiene sus dimensiones y pequeñas diferencias, pero la confianza vuelve enseguida.
Nuestro consejo: no intentes demostrar que ya sabes navegar. Sal despacio, comunica bien las maniobras entre los adultos y tómate el tiempo que necesites. En un crucero fluvial nadie espera que hagas las maniobras deprisa, y de hecho hacerlo con calma suele ser la mejor decisión.
¿Quieres saber cómo fue ese aprendizaje en detalle? En este artículo te contamos nuestra experiencia conduciendo un barco sin licencia por primera vez y todo lo que aprendimos durante el viaje. ¿Es difícil conducir un barco sin licencia?
Nuestra opinión: organizar un crucero fluvial es mucho más fácil de lo que parece
Antes de nuestro primer viaje pensábamos que organizar un crucero fluvial iba a ser complicado. Elegir la ruta, decidir qué barco reservar, calcular las distancias, saber si habría tiempo suficiente… Todo nos generaba dudas.
Después de dos experiencias, la sensación es completamente distinta. Una vez tienes el asesoramiento adecuado, el resto resulta mucho más sencillo de lo que imaginábamos.
En nuestro caso, reservar a través de Danfluvial marcó la diferencia. No solo nos ayudaron a elegir el barco y la ruta que mejor se adaptaban a los días que teníamos disponibles, sino que nos orientaron desde el principio sobre qué recorridos eran realmente viables para una primera experiencia.
Además, toda la documentación que recibimos estaba muy bien preparada. Las rutas propuestas, los tiempos de navegación y las paradas recomendadas no eran itinerarios teóricos, sino recorridos que ya habían sido probados muchas veces. Eso nos dio mucha tranquilidad, especialmente antes de nuestro primer crucero. A partir de ahí, cada familia puede adaptar el viaje a su ritmo. Nosotros seguimos casi por completo la planificación en Aquitania, mientras que en Alsacia modificamos parte del recorrido sobre la marcha por el cierre de una base y por la ola de calor. En ambos casos, tener una buena planificación inicial hizo que improvisar fuera muy sencillo.
Si hoy tuviéramos que organizar un tercer crucero fluvial, volveríamos a hacerlo exactamente igual: dejaríamos que nos orientaran sobre la mejor ruta y, una vez allí, disfrutaríamos de la libertad de adaptarla según nos apeteciera.
Sigue preparando tu crucero fluvial
Si este artículo te ha ayudado a organizar tu primer crucero fluvial, aquí tienes el resto de guías basadas en nuestras dos experiencias navegando por Francia:
- ¿Es difícil conducir un barco sin licencia? Descubre cómo fue nuestra primera experiencia al timón, qué maniobras nos daban más respeto y por qué al cabo de unas horas ya navegábamos con total tranquilidad.
- Cómo pasar una esclusa en barco por primera vez. Te explicamos paso a paso cómo afrontar una esclusa, cómo nos organizábamos en cada maniobra y los errores que conviene evitar.
- ¿Cuánto cuesta un crucero fluvial? Analizamos todos los gastos reales de nuestros viajes para que puedas calcular un presupuesto sin sorpresas.
- Ruta de crucero fluvial por Aquitania. El itinerario completo de nuestro primer viaje, con etapas, pueblos y consejos para recorrer una de las rutas más recomendables para principiantes.
- Ruta de crucero fluvial por Alsacia. Nuestra segunda experiencia navegando por el Canal de la Marne al Rin, con Saverne, el plano inclinado de Arzviller y los cambios que hicimos durante la ola de calor.
- Las cosas que más nos sorprendieron de viajar en barco. Todo aquello que no esperábamos antes de nuestro primer crucero y que descubrimos una vez estábamos navegando.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo necesito para organizar un crucero fluvial?
Si ya tienes decidido el destino, en unas pocas horas puedes dejar el viaje prácticamente preparado. Lo más importante es elegir la ruta, el barco y cómo llegar a la base. El resto de detalles, como la compra o el equipaje, son muy similares a cualquier otro viaje.
¿Con cuánta antelación conviene reservar?
Si quieres viajar en verano o durante las vacaciones escolares, nuestra recomendación es reservar con varios meses de antelación. Así tendrás más opciones de barcos y de fechas, especialmente si viajas en familia.
¿Es mejor organizar la ruta por mi cuenta o dejarme aconsejar?
Nuestra experiencia es que merece mucho la pena dejarse orientar, sobre todo si es tu primer crucero fluvial. Nosotros explicamos los días que teníamos disponibles y el tipo de viaje que buscábamos, y nos recomendaron una ruta adaptada a nuestra experiencia. Después, una vez allí, siempre puedes modificar el recorrido si te apetece.
¿Hace falta reservar todos los amarres antes de viajar?
No necesariamente. Nosotros no reservamos la mayoría de los amarres y no tuvimos problemas. Solo puede ser recomendable hacerlo en algunos puertos muy populares o en fechas de máxima afluencia.
¿Es complicado organizar un crucero fluvial por primera vez?
Nosotros también pensábamos que sería mucho más complicado de lo que realmente fue. Contar con una buena orientación antes de reservar y con una ruta bien planificada hizo que el resto del viaje resultara muy sencillo. Una vez en el barco, solo quedaba disfrutar de la experiencia.
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Muchas gracias por leernos y nos vemos en el próximo destino 😉