Desde hace tiempo teníamos pendiente visitar La Alsacia, así que después de nuestro crucero fluvial navegando por Lorena y Alsacia en un barco sin licencia, nos reservamos unos días para llegar a los sitios a los que no podíamos llegar con barco. Recorrimos alguno de los pueblitos más bonitos de la zona y acabamos un fin de semana en la ciudad de Estrasburgo, un final de viaje que nos encantó.
Estrasburgo nos atraía por muchas razones. Es una de las grandes capitales europeas, sede de varias instituciones internacionales, pero también una ciudad marcada por su historia entre Francia y Alemania. Esa mezcla se aprecia especialmente en la Grande-Île y el barrio de Neustadt, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Dos días no dan para conocer Estrasburgo con niños a fondo, pero sí nos parecieron suficientes para tener una primera toma de contacto, recorrer el centro y combinar algunos de sus lugares más conocidos con planes que África y Zoe también pudieran disfrutar.
Contenidos:
Antes de continuar no te olvides de seguirnos en redes sociales
y de suscribirte al blog para no perderte nada
¿Merece la pena visitar Estrasburgo con niños?
Sí, sin ninguna duda. Nosotros solo estuvimos dos días y nos quedamos con ganas de más.
Nuestro plan inicial era llegar a Estrasburgo navegando durante nuestro crucero fluvial por Alsacia. Sin embargo, un cambio de última hora en la base de recogida del barco nos obligó a modificar el itinerario. En lugar de pasar por la ciudad desde el canal, decidimos dedicarle un fin de semana al terminar el viaje.
Era un destino que Mike y yo llevábamos tiempo queriendo conocer. Nos llamaba la atención su mezcla de culturas francesa y alemana, su impresionante casco histórico, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y el ambiente que habíamos visto tantas veces en fotos y vídeos. Bueno, y que está en una zona rodeada de pueblitos monísimos y aunque mucha gente visita esta región en Navidad, nosotros fuimos en verano (a finales de junio concretamente). Y ya te adelanto que nos encantó y que la visitamos con bastante poco turismo.
Viajábamos con África y Zoe, con 9 y 5 años, así que buscábamos un equilibrio entre visitar los lugares más emblemáticos y hacer planes que ellas también disfrutaran. Al final descubrimos que Estrasburgo es una ciudad muy cómoda para recorrer a pie, con muchas zonas peatonales, museos pensados para familias y suficientes actividades para mantener entretenidos a los niños durante todo el fin de semana (y más).
Si estás pensando en visitar Estrasburgo con niños y solo dispones de dos días, este fue el itinerario que seguimos nosotros, junto con todos los consejos que nos habría gustado conocer antes de viajar.
Nuestro itinerario de 2 días en Estrasburgo con niños
Te cuento brevemente el itinerario que hicimos, y que nos recomendaron desde la Oficina de Turismo de Estrasburgo (gracias Laura porque fue un itinerario ideal para hacer en familia). Más abajo te detallo cada plan con todo detalle y con todo la información útil.
Viernes
Tras devolver nuestro barco de crucero fluvial a primera hora de la mañana en Hesse (a una horita al norte de Estrasburgo), aprovechamos el trayecto para visitar tres de los pueblos más bonitos de Alsacia: Riquewihr, Kaysersberg y Colmar. Llegamos a Estrasburgo a última hora de la tarde.
Hicimos el check-in en el hotel donde nos quedamos el fin de semana (el Residence Inn by Marriot) y terminamos el día cenando en L’Archipel, un restaurante en la azotea del hotel que tiene unas vistas espectaculares sobre la ciudad y una cocina de alta gama, ideal para ocasiones especiales. La verdad que eso de cenar sin salir del hotel en un sitio espectacular, después de un dñia de mucho trote, nos vino de lujo con las niñas.
Sábado
Empezamos el día visitando la impresionante Catedral de Estrasburgo y subiendo a su plataforma para disfrutar de las vistas. También puedes visitar la Catedral por dentro pero lo de subir hasta arriba nos encantó, y las vistas de toda la ciudad fueron un comienzo perfecto para seguir disfrutando después de Estrasburgo desde abajo. Después recorrimos el centro en el tren turístico que justamente comienza su recorrido en el mismo lugar donde se baja de las alturas de la Catedral.
Después del cansancio de subir y bajar todos los escalones, nos vino muy bien a todos descansar un ratito sentados en el tren. Al acabar las niñas hicieron una parada obligatoria en el carrusel de la Plaza Gutenberg (en este viaje, Carrusel que veían, Carrusel que nos pedían para montarse).
A mediodía comimos en el restaurante italiano POP&LINO, es un restaurante cerca del centro pero muy tranquilo, la decoración es preciosa y todo el personal fue súper amable. Y bueno, una buena pizza o un buen plato de pasta nunca falla con las peques. Después de comer pasamos la tarde en el Museo Zoológico antes de terminar el día cenando en La Cuvette de Bouillons, un restaurante más informal con un estilo súper original y para sorpresa de todos, que tiene un tobogán para bajar de la planta de arriba a la de abajo. Si Zoe no se tiró por el tobogán más de 20 veces, no se tiró ninguna….
Domingo
A primera hora hicimos un paseo en barco por los canales de Estrasburgo y dimos un breve paseo por el barrio de Petite France. La ola de calor, con temperaturas que superaban los 40 °C, nos hizo cambiar un poco los planes, así que después de comer en Le Tire-Bouchon un restaurante típico alsaciano, con una decoración tradicional, nos refugiamos del calor en Le Vaisseau. Es un museo interactivo pensado para niños donde acabamos disfrutando tanto los adultos como ellas.
Antes de abandonar la ciudad hicimos una última parada en el Museo del Chocolate «Les Secrets Du Chocolat», un broche perfecto para despedirnos de Estrasburgo con un toque dulce que guardamos de recuerdo. Aunque después de todos los bombones de chocolate que se comió Zoe, pensábamos que íbamos a tener que pagar sobrepeso.
Qué hacer en Estrasburgo con niños
Te cuento cada plan al detalle para que hagas el itinerario a tu gusto los días que estés en Estrasburgo. La verdad es que todos nos gustaron y fue una combinación perfecta de planes que disfrutamos toda la familia.
1. Subir a la plataforma de la Catedral de Estrasburgo
Como nos tocó un fin de semana con mucho calor en toda Europa, decidimos empezar el día con una actividad con cierto esfuerzo físico antes de recorrer el centro. Aunque la catedral también puede visitarse por dentro, nosotros fuimos directamente a subir a la plataforma, ya que nos parecía la parte que más iban a disfrutar las niñas, el plan más original y donde se consiguen las mejores vistas de Estrasburgo.
La subida es exigente. Son 330 escalones por una estrecha escalera de caracol, pero se hace mucho más llevadera de lo que parece. Durante el recorrido hay varias ventanas y miradores donde puedes parar a hacer fotos… o aprovechar para descansar un poco sin que se note.
Las niñas se entretuvieron contando todos los escalones. El momento más divertido era cuando África llegaba al 67, al 167 o al 267, porque siempre decía eso de …»six seven» que está ahora tan de moda. Gracias a esa tonería subieron sin quejarse para llegar a todos los escalones que llevaban ese número. Al final, casi se nos hizo más corto de lo que esperábamos. Vaya, que nos llevaron corriendo y éramos nosotros los que teníamos que decirles que pararan un poco para poder respirar…
Una vez arriba entiendes por qué merece la pena el esfuerzo. Las vistas sobre los tejados de Estrasburgo son espectaculares, pero casi nos impresionó más poder contemplar de cerca la propia catedral. Desde la plataforma se aprecian todos los detalles de la torre, las gárgolas y la increíble cantidad de esculturas que pasan desapercibidas desde el suelo.
Consejo Bloguera Viajera: lleva agua, sobre todo si visitas Estrasburgo en verano. Aunque la subida está a cubierto, hace bastante calor y los 330 escalones se notan. Si vas con niños, no tengáis prisa. Hay muchos puntos donde parar unos minutos, disfrutar de las vistas y recuperar el aliento antes de continuar.
Info útil: La entrada al interior de la Catedral es por la fachada principal y es gratuita pero para subir arriba se hace por el lateral derecho. La entrada a la plataforma son 10e para adultos y 6€ niños. Para refrescarte después hay unas fuentes de chorros que verás desde arriba, y si quieres llenar tu botella de agua, hay una fuente gratuita en frente de la puerta principal. A nosotros nos vino de lujo.
2. Paseo en barco por los canales de Estrasburgo
Si solo tuviéramos que recomendar una actividad para conocer Estrasburgo en familia, seguramente sería esta.
Aunque ya habíamos pasado una semana navegando por los canales de Alsacia en nuestro crucero fluvial, descubrir Estrasburgo desde el agua fue una experiencia completamente diferente. La ciudad cambia por completo cuando la ves desde sus canales.
El recorrido comienza junto al centro histórico y pasa por algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Navegas entre las casas de entramado de madera de Petite France, atraviesas el antiguo barrio de los curtidores y continúas hacia la parte más moderna de Estrasburgo, donde se encuentran el Parlamento Europeo y varias de las instituciones europeas.
Una de las cosas que más nos gustó fue comprobar cómo la arquitectura va cambiando durante el recorrido. En pocos minutos pasas de las típicas casas alsacianas con influencia francesa y alemana a edificios mucho más modernos, lo que ayuda a entender la evolución de la ciudad.
Nosotros habíamos reservado el nuevo barco eléctrico de Batorama, aunque al llegar nos cambiaron a otra embarcación, probablemente porque había menos reservas de lo habitual debido a la ola de calor. La verdad es que no supuso ninguna diferencia. Todos los pasajeros disponían de auriculares con audioguía en muchísimos idiomas. Eso sí, Zoe descubrió enseguida el botón para cambiar de idioma y pasó buena parte del recorrido escuchando las explicaciones en uno diferente cada pocos minutos. Igual lo escuchaba en español o inglés que en japonés o ruso, pero lo importante es que estuvo entretenida.
El recorrido también atraviesa una esclusa para salvar el desnivel del río. Para nosotros no era ninguna novedad porque acabábamos de pasar una semana cruzando esclusas con nuestro barco, pero nos hizo gracia vivir la maniobra desde el otro lado, esta vez como pasajeros y sin mover un dedo jejejeje.
Consejo Bloguera Viajera: si viajas en verano, intenta reservar una salida a primera hora de la mañana o al final de la tarde para evitar las horas centrales del día con más calor.
Info útil: hay dos recorridos tipo circuito de 45 minutos y 1 hora y 10 de duración. También hay trayectos más cortos y algunos recorridos temáticos con degustación de vino o cerveza e incluso un circuito para peques. Te recomiendo en temporada alta que reserves con antelación y que mires bien el punto exacto de salida porque aunque están cerca, puede haber confusión. Y para ir tranquilo mejor que llegues con tiempo a la salida. El precio es desde 13€.
3. Le Vaisseau
Le Vaisseau no formaba parte de nuestro plan inicial. Después del paseo en barco teníamos intención de seguir recorriendo el centro, pero la ola de calor nos hizo cambiar de idea. Buscábamos un sitio donde las niñas pudieran divertirse un rato con aire acondicionado (en invierno para resguadarte del frío o la lluvia también es muy buena opción).
Unos días antes mirando por internet habia visto de pasada un museo chulísimo pero como no teníamos mucho tiempo y no quería organizar un itinerario muy apretado lo pasé por alto. Pero como siempre es bueno, y más con niños, viajar con planes flexibles, al final acabamos aquí para resguardarnos del calor y hacer una actividad para las niñas y mira por donde que acabamos pasándolo casi mejor los adultos.
Es difícil definir Le Vaisseau porque no es un museo al uso. Es una mezcla entre museo de ciencia, centro interactivo y gran zona de juegos, donde prácticamente todo está pensado para tocar, experimentar y participar.
Nuestra zona favorita fue, sin duda, la obra de construcción. Era enorme. Había una estructura metálica de una casa de dos plantas que los niños tenían que ir completando utilizando grandes bloques de espuma. Para subirlos hasta el piso superior había incluso una grúa, además de carretillas para transportar el material de un lado a otro. África y Zoe podrían haberse pasado allí horas.
El resto del museo sigue la misma filosofía. Hay espacios para experimentar con el agua, jugar con la luz, descubrir cómo funciona el sonido y participar en decenas de pequeños experimentos diseñados para aprender jugando. Lo mejor es que no hay un recorrido marcado. Cada niño puede ir explorando las actividades que más le llaman la atención.
Nosotros estuvimos un par de horas y nos fuimos porque teníamos que coger el vuelo de vuelta a España. Pero te aseguro que podríamos haber pasado allí varias horas más. Las peques se fueron refunfuñando porque no se querñian ir. Si el tiempo acompaña quizá no sea una visita imprescindible en Estrasburgo, pero si viajas con niños pequeños o simplemente quieres hacer una pausa del calor (o frío si vas en invierno) o de tanto paseo por el centro, nos parece una opción fantástica. A los peques les va a encantar.
Consejo Bloguera Viajera: reserva al menos media jornada. Nosotros llegamos pensando que sería una parada rápida para escapar del calor y acabamos deseando haber tenido más tiempo para seguir jugando y experimentando.
Info útil: este museo está algo más alejado del centro así que mira la mejor forma de llegar y de combinarlo con tu itinerario. Los tickets son 12€ adultos y niños. Hay una entrada familiar de 4 personas por 40€ que es la que cogimos nosotros.
4. Pasear por Petite France
Si has visto alguna fotografía de Estrasburgo, probablemente era de Petite France. Es el barrio más famoso de la ciudad, con sus canales, puentes y las tradicionales casas de entramado de madera que parecen sacadas de un cuento. Esta zona, incluida en la Gran Isla (Grande Île) fue el primer centro histórico completo de una ciudad que se declaró como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Además, posteriormente en 2017 se incorporó tambien con este reconococimiento a la Neustadt o Ciudad Nueva.
Nosotros decidimos recorrer la famosa Petite France justo después del paseo en barco. De esa forma ya habíamos visto el barrio desde el agua y después pudimos disfrutarlo caminando por sus calles y cruzando sus pequeños puentes.
La verdad es que nos habría gustado pasear con más calma, pero a esas horas el calor empezaba a ser bastante intenso. Aun así, merece la pena perderse un rato por la zona, entrar en alguna de sus calles menos transitadas y sentarse junto al canal para contemplar el ambiente. Es una zona muy popular para comer o cenar.
Lo que más nos gustó fue el contraste entre la tranquilidad de los canales y las fachadas de las antiguas casas de los curtidores, perfectamente conservadas. Es uno de esos lugares donde da igual hacia dónde mires, siempre encuentras un rincón bonito para hacer una foto. Confieso que yo me volví loca y tengo muchísimas fotos y vídeos de esta zona de la ciudad.
Aquí tienes la opción de pasear en un barquito estilo góndola pero la verdad que como nosotros hicimos el otro recorrido en barco, preferimos recorrerlo a pie.
Consejo Bloguera Viajera: si puedes, visita Petite France a primera hora de la mañana o al atardecer. Encontrarás menos gente, la luz es mucho más bonita para las fotografías y, si viajas en verano, evitarás las horas de más calor.
5. Recorrer Estrasburgo en el tren turístico
Siempre que vemos un tren turístico en alguna de las ciudades que visitamos nos solemos montar. Nos parece muy buena idea para conocer la ciudad desde una perspectiva diferente, descansar y a la vez hacer algo divertido para las peques. Además, en Estrasburgo después de subir los 330 escalones de la catedral y con temperaturas cercanas a los 40 °C, agradecimos poder descansar un rato mientras seguíamos descubriendo la ciudad en el Tren Turístico de Estrasburgo.
El recorrido parte de la Plaza de la Catedral y durante unos 40 minutos pasa por algunos de los lugares más emblemáticos de Estrasburgo. Es una forma muy cómoda de hacerte una idea de cómo está organizada la ciudad antes de seguir recorriéndola a pie.
Las niñas disfrutaron mucho del paseo y nosotros agradecimos especialmente que la audioguía estuviera disponible en español. Cada pasajero dispone de unos auriculares y puede elegir entre varios idiomas. Bueno… en el caso de Zoe eso significó ir cambiando de idioma cada pocos minutos para ver cómo sonaban las explicaciones.
Consejo Bloguera Viajera: si visitas Estrasburgo en verano, nos parece una actividad perfecta para las horas de más calor. Descansas un poco, te orientas en la ciudad y después puedes decidir qué zonas quieres recorrer con más calma. Si vas a hacer como nosotros, barco y tren turístico, puedes elegir dos circuitos diferentes para visitar zonas distintas de la ciudad.
Info útil: Hay dos recorridos diferentes, así que merece la pena comprobar cuál te interesa más antes de comprar el billete. Nosotros elegimos el que recorre la Grande Île y Petite France, ya que era el que mejor encajaba con los lugares que queríamos visitar. Duranunos 40/45 minutos y cuesta el billete 9€ adultos, 7€ niños de 6 a 14 años y menores de 6 gratis.
6. Museo Zoológico de Estrasburgo
Nada más entrar al Museo Zoológico nos llevamos una sorpresa. El edificio se abre en un gran atrio de varias plantas donde decenas de animales disecados aparecen iluminados sobre distintas plataformas y colgando en el aire a disferentes alturas. Es una imagen muy llamativa y una forma espectacular de empezar la visita.
Aunque pueda parecer un museo de animales disecados, la idea va mucho más allá, no te confundas y penses que es un Zoo, como me pasó a mi cuando me recomendaron ir. La colección está formada en gran parte por ejemplares donados y se utiliza para explicar cómo viven las distintas especies, los ecosistemas a los que pertenecen y la importancia de su conservación.
El museo está distribuido en tres plantas y el recorrido resulta muy cómodo de seguir. Nosotros tardamos unas dos horas en verlo, suficiente para recorrer todas las salas sin prisas, aunque sin detenernos a leer todos los paneles informativos, cosa que con niños es completamente imposible.
A África y Zoe les encantó ir descubriendo animales que nunca habían visto tan de cerca. En nuestro caso, creo que la que más aluciné fui yo con el elefante marino. Había visto fotos muchas veces e incluso en Nueva Zelanda Mike y yo habíamos visto lobos marinos en libertad bastante grandes, pero hasta que no tuve delante al ejemplar de elefante marino no fui consciente de su tamaño. Pasó un rato hasta que me creí lo gigante que podían llegar a ser mientras Mike intentaba convencerme.
Consejo Bloguera Viajera: si viajas con niños curiosos o amantes de los animales, merece mucho la pena reservar un par de horas para esta visita. Es una actividad tranquila, completamente a cubierto y una muy buena opción para las horas de más calor o si llueve durante tu estancia en Estrasburgo.
Info útil: el ticket cuesta 9€ entrada general y 4.50€ la reducida. El tranvía te lleva hasta la puerta.
7. Dar una vuelta en el carrusel de la Plaza Gutenberg
No es una de las grandes atracciones de Estrasburgo, pero sí uno de esos pequeños momentos que nuestras hijas siempre recuerdan de los viajes. Carrusel que vieron en este viaje, carrusel que nos pedían montar y el de la Plaza Gutenberg no fue una excepción.
Los carruseles tradicionales son muy típicos en Francia y nos los hemos encontrado en muchas de las regiones que hemos visitado. El de Estrasburgo es precioso y además, este tiene un encanto especial porque es de dos plantas. Después de la primera vuelta ya nos estaban pidiendo otra más… y, cómo no, acabaron montando dos veces.
Consejo Bloguera Viajera: si viajas con niños pequeños y pasas por la Plaza Gutenberg, merece la pena hacer una parada. No hace falta ir expresamente a buscarlo, pero es una forma muy bonita de añadir un momento especial al paseo por el centro de Estrasburgo. A nosotros nos vino genial porque además habíamos aparcado justo en el parking que hay en esa plaza.
8. Les Secrets du Chocolat, el Museo del Chocolate
Nosotros dejamos Les Secrets du Chocolat para el final del viaje. Está situado en Geispolsheim, a pocos minutos de Estrasburgo, y nos venía de camino al aeropuerto, así que nos pareció una forma perfecta de aprovechar las últimas horas antes de volver a casa.
La visita es sencilla y se recorre en poco tiempo. A través de diferentes salas se explica cómo se elabora el chocolate, la historia de la empresa Schaal y las distintas etapas del proceso de fabricación. Lo que más llamó la atención de las niñas fueron las impresionantes esculturas de chocolate. Había auténticas obras de arte y, además, coincidimos con un chocolatero trabajando en una de ellas, así que pudimos ver de cerca cómo las iba creando.
Y, por supuesto, el final es tan dulce como esperas. Entre las degustaciones y la tienda, es difícil salir sin llevarte algún recuerdo. En el mismo museo puedes probar diferentes tipos de choclate y además te dan una cajita pequeña para llevarte algún bombón dentro aunque los nuestros no llegaron ni al coche 😂.
Consejo Bloguera Viajera: no creemos que sea una visita imprescindible si solo dispones de un día para conocer Estrasburgo, pero sí nos parece una parada muy recomendable si vas en coche y te viene de camino al aeropuerto. Es una forma diferente y muy agradable de terminar el viaje, especialmente si viajas con niños.
Info útil: La entrada al museo son 5.90€, por 16.90€ puedes incluir un bufé de chocolate (cuando fuimos nosotros era bastante sencillo y pequeñito y las bebidas iban aparte), y nos quedamos con ganas de hacer un taller pero no teníamos tiempo (entrada + taller son 15.90€). Creemos que no hace falta reservar porque cuando fuimos nosotros estaba tranquilo.
Dónde comer en Estrasburgo con niños
Estrasburgo está llena de buenos restaurantes y sería imposible visitar los suficientes como para decir cuáles son los mejores de la ciudad. Durante nuestro fin de semana nosotros probamos cuatro propuestas muy diferentes entre sí: un restaurante con vistas para una ocasión especial, un italiano con ambiente moderno y familiar, un restaurante tradicional alsaciano y otro divertido y original, perfecto para ir con niños.
Estas son simplemente nuestras opiniones basadas en nuestra experiencia, con lo que más nos gustó de cada uno y el tipo de viajero para el que creemos que encaja mejor.
L’Archipel
| Ubicación | Azotea del Residence Inn by Marriott, Boulevard de Dresde |
| Tipo de cocina | Cocina francesa contemporánea |
| Ideal para | Una cena especial o una celebración |
| Precio | €€€ |
| Lo que más nos gustó | Las vistas al atardecer y el ambiente tranquilo |
Si quieres darte un capricho durante tu visita a Estrasburgo, este sería nuestro favorito.
El restaurante ocupa la azotea del complejo formado por el Residence Inn, el AC Hotel y L’Archipel, por lo que resulta especialmente cómodo si te alojas allí. Nosotros llegamos después de un día de carretera recorriendo Alsacia y fue una forma perfecta de empezar el fin de semana.
Lo que realmente hace especial este restaurante son las vistas. Si reservas para la cena podrás disfrutar del atardecer mientras la ciudad empieza a iluminarse.
El ambiente es tranquilo y elegante, muy diferente al del resto de restaurantes que visitamos. De hecho, nada más llegar la camarera nos comentó, con mucha educación, que muchos clientes esperan semanas para conseguir una mesa y nos pidió que intentáramos que las niñas no hicieran demasiado ruido. Menos mal que las niñas estuvieron tranquilas y disfrutamos todos de la cena con tranquilidad 😜
Pedimos una ensalada César con miso, una bruschetta con aguacate, feta y huevo poché, un club sándwich de pollo, otra ensalada César con pollo y, para terminar, una pavlova de fresa y un postre de chocolate, todo acompañado por una botella de Chablis. Nos gustó especialmente el cuidado con el que estaban presentados los platos y el equilibrio de sabores. Es una cocina cuidada, sin resultar excesivamente complicada.
El servicio fue excelente y fue una de esas cenas que recuerdas tanto por el entorno como por la experiencia. Además justo cenamos allí el día que lllegamos, y disfrutar de la cena en tu mismo hotel, sobre todo cuando vas con peques y llegan cansados, es una maravilla.
Nuestra recomendación: reserva con antelación, especialmente si quieres cenar al atardecer.
POP&LINO
| Ubicación | Centro histórico de Estrasburgo |
| Tipo de cocina | Italiana |
| Ideal para | Familias y comidas informales |
| Precio | €€ |
| Lo que más nos gustó | El ambiente, la decoración y el trato del personal |
Después de una mañana recorriendo Estrasburgo, nos apetecía una comida más relajada cerca del centro y POP&LINO fue todo un acierto.
Nada más entrar llama la atención la decoración. Es un restaurante con mucha personalidad, lleno de pequeños detalles y con un ambiente muy animado. También dispone de una bonita terraza para comer al aire libre, aunque nosotros preferimos sentarnos dentro para aprovechar el aire acondicionado.
El equipo nos hizo sentir como en casa desde el primer momento y estuvo pendiente de nosotros durante toda la comida. Ese trato cercano hizo que la experiencia fuera incluso mejor. La verdad que desde el dueño hasta todos los camareros se volcaron con nosotros y con las peques y estuvieron super pendientes todo el rato.
Para compartir pedimos una burrata cremosa, seguida de una pizza Regina «Instagramita» y unas pizzas preparadas especialmente para las niñas. Tenían forma de cara de Mickey Mouse con las orejitas asi que además de buenisímas eran super graciosas. Todo estaba muy bueno y las raciones eran generosas. Terminamos con una tarta de limón con merengue, helados para África y Zoe y unas cervezas italianas bien frías, que después de una mañana de calor entraron de maravilla.
Es un restaurante que recomendaríamos sin dudar a cualquier familia que visite Estrasburgo. Se come muy bien, el ambiente es agradable y tanto los adultos como los niños se sienten cómodos.
Nuestra recomendación: si viajas con niños y buscas una comida informal sin renunciar a la calidad, POP&LINO es una apuesta segura.
La Cuvette de Bouillons
| Ubicación | Centro de Estrasburgo |
| Tipo de cocina | Cervecería y cocina informal |
| Ideal para | Familias y grupos de amigos |
| Precio | €€ |
| Lo que más nos gustó | El ambiente y la zona de juegos para los niños |
La Cuvette de Bouillons es un concepto completamente distinto a los otros restaurantes que probamos en Estrasburgo. Más que un restaurante tradicional, nos recordó a una gran cervecería donde lo importante es el ambiente, compartir unas cervezas y picar algo mientras pasas un buen rato.
La carta es bastante amplia y combina platos informales tipo ensaladas, bocadillos, platos para compartir y algunos clásicos. Nosotros pedimos una ensalada de gofre y feta, un fish & chips y un croque monsieur. La comida nos pareció correcta, aunque bastante sencilla y con mucho producto frito. Personalmente, es un sitio al que iríamos más por el ambiente que por la gastronomía.
Donde realmente destaca es si viajas con niños. Hay máquinas recreativas, mesa de billar, futbolín y un enorme tobogán que comunica las dos plantas del local. África y Zoe no paraban de subir para volver a tirarse, así que nosotros pudimos disfrutar de la cena con mucha más tranquilidad de lo habitual.
Si buscas una cena gastronómica probablemente elegiría otro sitio. En cambio, para quedar con amigos, tomar unas cervezas y que los niños también se lo pasen bien, nos pareció una opción muy divertida. Bueno, y para hacer fotos es el sitio ideal porque tiene unas rincones chulísimos.
Nuestra recomendación: perfecto para una comida o cena informal si viajas con niños o en grupo y valoras tanto el ambiente como la comida.
Le Tire-Bouchon
| Ubicación | Centro histórico, junto a la Catedral de Estrasburgo |
| Tipo de cocina | Cocina tradicional alsaciana |
| Ideal para | Probar la gastronomía típica de la región |
| Precio | €€€ |
| Lo que más nos gustó | La calidad de la cocina y el ambiente tradicional |
Si quieres probar algunos de los platos más típicos de Alsacia, Le Tire-Bouchon nos pareció una apuesta segura.
Está situado a pocos pasos de la catedral y cuenta con varios comedores decorados con mucho encanto, además de una agradable terraza en la calle. Nosotros nos sentamos en una mesa junto a la ventana de la planta baja, desde donde podíamos ver el ambiente del centro mientras comíamos.
Empezamos compartiendo un foie gras de pato casero con tostadas, que fue, sin duda, el plato que más nos sorprendió de toda la comida. Yo no quería compartir porque a mi perosnalmente me encantó. Después pedimos un tartar de ternera cortado a mano con patatas fritas y ensalada, un escalope de pollo con crema y champiñones acompañado de spaetzle, mientras que las niñas disfrutaron de un menú infantil con salchichas Knackwurst y patatas fritas.
La comida nos gustó mucho. Los platos estaban bien elaborados, con ingredientes de calidad y sin perder ese toque tradicional que buscábamos. Fue una buena forma de despedirnos de Estrasburgo probando la cocina típica de la región.
Nuestra recomendación: si quieres probar la cocina tradicional alsaciana en pleno centro de Estrasburgo, este sería el restaurante que elegiríamos.
Dónde dormir en Estrasburgo con niños
En nuestro caso nos alojamos dos noches en el Residence Inn by Marriott Strasbourg, una opción que nos pareció muy cómoda para viajar en familia.
Aunque no está en pleno centro histórico, se encuentra en el moderno barrio europeo, a unos 25 minutos andando de la catedral o a pocos minutos en tranvía. Nosotros combinamos ambas opciones según el momento del día.
La habitación era un apartamento, muy amplio y estaba pensado para estancias largas. Contaba con un dormitorio independiente con una cama king size y un salón con sofá cama para las niñas. La pequeña cocina, con barra americana, fue muy práctica para guardar bebidas frías, preparar algún desayuno o picar algo antes de salir a recorrer la ciudad.
El baño también nos gustó mucho, con una ducha tipo walk-in de buen tamaño y el inodoro separado, un detalle que cuando viajas cuatro personas se agradece bastante. Algo muy típico en Francia pero no tan común en España.
El hotel comparte edificio con el AC Hotel Strasbourg y el restaurante L’Archipel, donde cenamos la primera noche, por lo que resulta muy cómodo si quieres darte un capricho sin tener que desplazarte después.
Otro punto a favor fue el aparcamiento. Nosotros llegábamos en coche después de nuestro crucero fluvial y poder dejarlo allí durante toda la estancia hizo que movernos por la ciudad fuera muy sencillo.
El Residence Inn by Marriott Strasbourg nos resultó una opción muy cómoda para alojarnos en familia: habitaciones amplias, cocina propia y una ubicación tranquila pero muy bien comunicada con el centro.
Está en el moderno barrio europeo, a unos 25 minutos andando de la catedral. El paseo hasta el centro es fácil, pero cuando las piernas ya no daban para más teníamos otra opción: la parada de tranvía Wacken está a solo dos minutos del hotel y en pocos minutos llegábamos al casco histórico. Nosotros combinamos ambas opciones durante los dos días según el momento y las ganas de caminar que nos quedaban.
Nuestra recomendación: si viajas con niños y agradeces disponer de una habitación amplia con cocina, creemos que es una de las mejores opciones para pasar un fin de semana en Estrasburgo. Si vas con coche también es una opción ideal.
Información práctica para visitar Estrasburgo con niños
¿Cuántos días hacen falta?
Nosotros estuvimos dos días completos y nos dio tiempo a ver lo más importante sin ir con prisas. Si además quieres visitar alguno de los pueblos de Alsacia, como Colmar, Riquewihr o Kaysersberg, lo ideal es dedicar al menos tres o cuatro días a la región, y si quieres hacerlo sin prisas, lo ideal serían cinco o seis.
¿Cómo moverse por Estrasburgo?
El centro histórico se recorre perfectamente a pie. Gran parte de la ciudad antigua es peatonal, el terreno es completamente llano y resulta muy cómoda para pasear, incluso con niños pequeños o carrito.
Si necesitas desplazarte un poco más lejos, el tranvía funciona de maravilla. Nosotros nos alojamos en el Residence Inn y teníamos la parada de Wacken a solo dos minutos andando, desde donde llegábamos al centro en apenas unos minutos.
¿Merece la pena ir con carrito de bebé?
Sí. El centro es prácticamente llano y no tuvimos problemas para movernos. Eso sí, la subida a la plataforma de la catedral no es accesible con carrito, por lo que tendrás que dejarlo abajo.
¿Cuándo visitar Estrasburgo?
Estrasburgo es un destino que se puede disfrutar durante todo el año. Nosotros la visitamos a finales de junio y coincidimos con una ola de calor cercana a los 40 °C. Aun así, adaptando los horarios y aprovechando las primeras horas del día, pudimos hacer todo lo que teníamos previsto.
La época más popular es diciembre, cuando la ciudad se transforma con sus famosos mercados navideños. Es una experiencia única, aunque también es cuando encontrarás más visitantes y conviene reservar alojamiento con bastante antelación.
¿Es una ciudad recomendable para viajar con niños?
Sí. Nos sorprendió la cantidad de actividades pensadas para familias. Además de los parques, el paseo en barco o el tren turístico, encontramos museos muy interactivos, restaurantes donde las niñas fueron muy bien recibidas y un ambiente muy tranquilo para pasear. Es una ciudad cómoda para descubrir a un ritmo familiar.
Preguntas frecuentes sobre Estrasburgo con niños
¿Cuántos días hacen falta para visitar Estrasburgo con niños?
Con dos días completos puedes recorrer los principales monumentos, hacer un paseo en barco, visitar algún museo y disfrutar del ambiente del centro histórico sin ir con prisas. Si además quieres descubrir pueblos como Colmar, Riquewihr o Kaysersberg, te recomendamos dedicar al menos cuatro o cinco días a la región.
¿Se puede recorrer Estrasburgo andando con niños?
Sí, y fue una de las cosas que más nos gustó de la ciudad. El casco antiguo es prácticamente todo peatonal, el terreno es completamente llano y apenas hay cuestas. Durante los dos días hicimos casi todo caminando. Solo utilizamos el tranvía para ir y volver del hotel.
¿Es una ciudad accesible con carrito de bebé?
Sí. El centro histórico es prácticamente llano y cuenta con amplias zonas peatonales, por lo que resulta muy cómodo moverse con carrito. La única excepción es la subida a la plataforma de la catedral, que solo puede hacerse por escaleras.
¿Dos días son suficientes?
Iríamos cuando hiciera menos calor. Nos tocaron casi 40 °C y eso hizo que a mitad del día tuviéramos que buscar restaurantes, museos o cualquier sitio con aire acondicionado. Aun así disfrutamos muchísimo del viaje, pero creemos que en primavera u otoño se pasea mucho más a gusto.
¿Qué actividad nos sorprendió más?
Probablemente Le Vaisseau. Fuimos buscando escapar del calor y acabó siendo uno de los sitios donde mejor lo pasamos los cuatro. Pensábamos estar un rato y nos habría encantado quedarnos bastante más tiempo.
Nuestra estancia en Estrasburgo lo hicimos en colaboración con la Oficina de Turismo de Estrasburgo. Como siempre, todas las opiniones y recomendaciones que compartimos en este artículo se basan exclusivamente en nuestra experiencia real durante el viaje. Queremos agradecer a Laura toda su ayuda y recomendaciones para organizar esta escapada ideal para hacer con peques.
¿Quieres conocer otra ciudad de Francia? Te dejo nuestra guia para una visita exprés a Bordeos con niños.
Para no perderte nada síguenos en Redes Sociales
Y si quieres que te lleguen los planes, actividades y viajes más chulos y originales, suscríbete al blog (prometo que no seré muy pesada mandando emails jejeje)
Muchas gracias por leernos y nos vemos en el próximo destino 😉