Marruecos con niños: nuestra ruta por el desierto

Viajar a Marruecos con niños y recorrer el desierto de Marruecos en familia es una experiencia fácil, segura y divertida, y mucho más sencilla de lo que puede parecer si se organiza bien. Antes de hacer este viaje nosotros también teníamos dudas, miedos y muchas preguntas, pero hoy podemos decir que ha sido uno de los viajes más especiales que hemos hecho juntos.

En este artículo te contamos nuestra experiencia real viajando al desierto de Marruecos con niños, la ruta que hicimos paso a paso, cómo fue dormir en el desierto en familia y todos los consejos prácticos que nos habría gustado saber antes de ir. Sin idealizar, pero con la tranquilidad de saber que es un viaje muy recomendable para ir con peques.

Si estás pensando en viajar a Marruecos en familia y quieres saber cómo es realmente una ruta por el desierto, aquí encontrarás información práctica, sensaciones reales y nuestra opinión sincera tras vivirlo con nuestras hijas de 4 y 8 años.

Antes de continuar no te olvides de seguirnos en redes sociales

y de suscribirte al blog para no perderte nada

Introducción: viajar a Marruecos con niños, ¿sí o no?

Viajar a Marruecos en familia es una de esas experiencias que recordaréis siempre. Es un país que tiene un poco de todo: aventura, cultura, paisajes espectaculares y una hospitalidad que hace que los niños (y los adultos) se sientan como en casa desde el primer minuto.

Además, para nosotros este viaje tiene algo especial: es la segunda vez que venimos con nuestras hijas. La primera fue una escapada preciosa por Chaouen, Tetuán y Tánger, en un fin de semana que nos enamoró por completo (aquí puedes leer la ruta completa). De hecho ese primer viaje fue como «un aperitivo» de Marruecos en familia y tuvimos tan buena experiencia que hemos vuelto a por el «plato principal».

Pero Marruecos no solo forma parte de nuestras aventuras en familia. Antes de viajar con las peques, Mike y yo ya habíamos venido en pareja:
– una vez, hace unos cuantos años ya, cuando éramos jóvenes y fuertes 😜vinimos con unos amigos a Marruecos para subir el Monte Toubkal, el pico más alto del norte de África (aquí tienes el post con nuestra aventura),
– y otra vez cruzamos desde Tarifa para pasar un finde en Tánger y Asilah, un pueblito costero lleno de arte y mar.

Quizá por eso, porque lo hemos vivido de muchas formas distintas, siempre recomendamos Marruecos como un destino ideal para viajar con niños: es seguro, cercano, culturalmente riquísimo, muy fácil de organizar desde España y sigue siendo relativamente barato (aunque obviamente han subido los precios en los últimos años).

En este último viaje a Marruecos con niños, del que acabamos de volver, hemos cruzado el Alto Atlas, hemos dormido en haimas entre dunas en el desierto, hemos visto un cielo que parece infinito, hemos convivido con una familia bereber, hemos caminado por kasbahs de adobe y hemos visto a nuestras hijas descubrir un mundo completamente nuevo.

Marruecos tiene esa magia que te sorprende siempre, incluso cuando repites destino. Y si visitar Marruecos es ya una aventura per se, cuando lo haces con niños, esa aventura es más grande todavía.

Si estás pensando en una experiencia diferente, emocionante y súper accesible para viajar en familia, aquí te dejamos nuestra ruta completa por el desierto de Marruecos con peques.

Nuestro itinerario por Marruecos en familia (7 días)

Esta ruta por Marruecos en familia está basada en nuestro viaje de noviembre, una aventura súper completa que combina ciudades, montañas, desierto, pueblos bereberes y esos momentos mágicos que solo Marruecos sabe regalar. En total son 7 días de viaje (completos, sin contar los días de vuelos de ida y vuelta) Hemos estado 6 días en ruta para conocer el desierto y un último día en Marrakech antes de volver a casa.

Aunque se puede hacer en menos tiempo, si vas con peques te recomiendo al menos ir 7 días como nosotros. Ha sido un itinerario bastante equilibrado para hacer con niños porque ofrece trayectos en coche que no son demasiado largos, paradas frecuentes para que no se haga muy pesado, actividades variadas y alojamientos cómodos para recargar energía, descansar y disfrutar de cada lugar.

Nosotros llegamos a Marrakech el sábado por la noche, por lo que esa noche dormimos allí para salir al día siguiente para el desierto. Y nos volvimos a casa el domingo a primera hora, por lo que estuvimos allí, como te decía, 7 días enteritos. Si hubiésemos tenido un día más, en vez de dedicárselo a Marrakech (la verdad que nosotros no somos mucho de ciudades) nos hubiésemos quedado una noche más en el desierto, haciendo una ruta en buggy, relajándonos y disfrutando de la piscina (si fueses en época para ello).

Aunque somos muy de organizar los viajes nosotros (o más bien yo, no te voy a mentir), para este viaje elegimos hacer un tour privado, y es una de las mejores decisiones que puedes tomar cuando viajas a Marruecos, y más si vas en familia. Disfrutar de un guía experto que conoce el país, su historia y sus pequeñas curiosidades marca una diferencia enorme, sobre todo cuando paseas por pueblos bereberes o kasbahs antiguas: cada rincón se ve diferente gracias a las historias y a su mirada local.

Gracias a ir con un guía, que encima era de la zona, y tener una agencia experta en el destino detrás, hemos podido vivir experiencias tan auténticas como comer en casa de una familia bereber, tomar té con toda su familia en Ouarzazat o ir a un hammanh local (a eso me atreví solo yo). Estas son algunas de las experiencias más bonitas que hemos vivido en este viaje y si hubiéramos ido por libre no hubieran sido posibles.

Seguro iati

Además, tener un conductor profesional que te acompaña durante cada trayecto, es algo comodísimo si viajas con peques y te permite relajarte desde el minuto uno. Aunque las carreteras están fenomenal, y la conducción allí es bastante segura, preferimos ir con un guía y así Mike se podía relajar y disfrutar de los trayectos.

Nosotros hicimos toda la ruta en un Toyota Land Cruiser enorme y comodísimo, perfecto para las carreteras del Alto Atlas y las pistas del desierto. Además desde la agencia nos consiguieron unas sillas de coche (sistemas de retención infantil) adaptados a la edad de cada una. Este es un tema, el de las sillas de coche, que nos preocupa mucho a las mamis y a los papis, y en este viaje no tuvimos ningún problema.

Vaya, te puedo decir que nos costó mucho más encontrar sillas de coche en condiciones en Italia, que las dos veces que hemos ido a Marruecos. Y, otra cosa muy importante para nosotros: Mike no ha tenido que conducir en ningún momento. Pudo disfrutar del paisaje, de las niñas y del viaje sin estrés… que ya le tocaba porque él es nuestro conductor en la familia cuando vamos de viaje así que en Marruecos, se ha librado.

Los dos viajes a Marruecos en familia los hemos hecho con Haima Experience, y de nuevo ha sido una experiencia fantástica. Son súper profesionales, muy cercanos y tienen una sensibilidad especial para las familias. Te hacen sentir seguro, acompañado y con la tranquilidad de que todo está organizado hasta el más mínimo detalle y bajo control.

Lo mejor de esta ruta es que te permite descubrir un Marruecos auténtico y cercano sin prisas, conocer a su gente, descubrir su forma de vivir, estar en contacto con la naturaleza y disfrutar del camino. Cada día tiene algo especial, desde paisajes impresionantes como cuando te vas acercando al desierto y empiezas a ver las dunas del desierto a lo lejos, o un cielo completamente plagado de estrellas, hasta experiencias que enriquecen muchísimo a los peques (y a los no tan peques también) como la comida que compartimos con la familia bereber.

A continuación te contamos día por día cómo fue nuestro itinerario completo, qué lugares visitamos y qué momentos son los que hemos disfrutado más. Porque Marruecos, es una aventura en familia que hay que vivir.

Si prefieres ver cómo fue esta experiencia en primera persona en un pequeño vídeo, aquí te dejamos el vídeo de nuestra ruta por el desierto de Marruecos en familia.

Día 1 – Llegada a Marrakech y cruce del Alto Atlas hacia Ouarzazat

Llegamos a Marrakech en el penúltimo vuelo de Ryanair desde Málaga, sobre las nueve de la noche, y nada más salir de la terminal ya nos estaba esperando nuestro guía. Fue comodísimo porque no tuvimos que buscar taxi ni negociar nada: simplemente cargamos las maletas y nos llevó directamente a nuestro apartamento en Gueliz, la zona moderna de la ciudad. Elegimos un alojamiento en las afueras porque no nos daba tiempo a ver nada de Marrakech, eso lo dejamos para la vuelta. Y así era más fácil llegar con el coche del aeropuerto y partir al día siguiente.

Fuimos directos al aparta hotel porque al día siguiente tocaba madrugar. A las 9:00 de la mañana empezaba la AVENTURA, en mayúsculas, rumbo al desierto de Marruecos en familia.

Al día siguiente, después de un desayuno rápido nos pusimos en marcha. Este primer día recorrimos unos 200 km (entre 3 horas y media y 4 de coche), pero se hacen súper amenas con la emoción del primer día de viaje. En cuanto dejamos atrás Marrakech comenzamos a subir por el Alto Atlas, una cordillera impresionante que ofrece paisajes de montaña espectaculares. Paramos a ver las vistas y disfrutar del aire de montaña en el famoso Puerto de Tichka, el más alto de Marruecos.

A mitad de camino hicimos una de las paradas estrella del viaje: el Ksar Ait Ben Haddou, una ciudad fortificada de adobe declarada Patrimonio de la Humanidad. Tiene más de mil años de historia y fue un punto clave en la antigua ruta de caravanas que unía Marrakech con el desierto del Sáhara. Sus murallas, torres y casas de adobe están construidas para resistir el clima extremo y, aunque hoy casi nadie vive dentro del ksar, sigue siendo uno de los ejemplos más impresionantes de la arquitectura tradicional del sur de Marruecos.

Ksar Ait Ben Haddou marruecos con familia

Además de su valor histórico, es tan fotogénico que entiendes por qué aquí se han rodado películas como Gladiator, Juego de Tronos o La Pasión de Cristo. Pero lo que más nos gustó es que es un sitio muy fácil de visitar con niños.

Para empezar, antes de cruzar al ksar hay un pequeño riachuelo con piedras a modo de pasarela, y por supuesto las niñas no resistieron la tentación de saltar de piedra en piedra y al final acabamos todos con los pies mojados, menos mal que no hacía nada de frío. Dentro, el ksar es un laberinto de calles estrechas, subidas y bajadas perfectas para que los peques corran y exploren. Y aunque es un lugar bastante turístico, la visita merece mucho la pena y la pudimos disfrutar con tranquilidad, o al menos toda la tranquilidad con la que se puede disfrutar cuando se viaja con niños 😜

Después de comer con vistas preciosas al ksar, por la tarde continuamos hasta Ouarzazat, donde llegamos ya con ganas de relajarnos. Nuestro alojamiento fue un hotel boutique precioso, súper tranquilo, rodeado de jardines y con una piscina perfecta para los días de calor (si viajas en temporada de baño y de calor es un plus enorme). Después del día de carretera, fue el final perfecto.

Así acaba un primer día emocionante, lleno de paisajes impresionantes y con esa sensación tan bonita de que la aventura acaba de empezar y todavía quedan muchos días por delante para disfrutar.

Día 2 – Ruta de las Mil Kasbah y Gargantas del Todra

Después de un desayuno tranquilo en Ouarzazat, seguimos nuestra ruta hacia el este recorriendo parte de la famosa Ruta de las Mil Kasbah. Es una zona llena de fortalezas de adobe, palmerales de color verde intenso y pueblos donde parece que el tiempo no ha avanzado nada desde hace 40 o 50 años. Es un día de carretera precioso, muy variado y perfecto para ir haciendo paradas con niños porque cada tramo tiene algo diferente que ver.

Nuestra parada imprescindible del día fueron las Gargantas del Todra, uno de los cañones más espectaculares de Marruecos. Dimos un paseo por el interior del desfiladero, siguiendo el pequeño río y disfrutando del fresquito entre las paredes del cañón. Es un sitio muy popular entre escaladores, y de hecho vimos a varios subiendo por las paredes. África y Zoe se quedaron con muchas ganas de escalar, la verdad.

Vistas del palmeral del Oasis de Toudgha
En la foto: vistas del palmeral del Oasis de Toudgha

Tras la visita y el pequeño paseo, continuamos hacia El Khorbat, un pequeño tesoro en medio del desierto. Aquí pasamos la tarde recorriendo su ksar tradicional, caminando entre casas de adobe y callejones estrechos que cuentan siglos de historia. Justo al lado de nuestro alojamiento visitamos un museo local, muy auténtico y perfecto para entender mejor cómo se construían y organizaban estos pueblos fortificados.

Nuestro alojamiento esa noche fue una kasbah tradicional preciosa, uno de esos sitios que te envuelven desde que entras. Terminamos el día con una cena en la terraza, bajo el cielo anaranjado del atardecer entre palmeras. Fue uno de esos momentos que te recuerdan lo especial que es viajar por Marruecos en familia.

Día 3 – Las dunas de Erg Chebbi y noche en haimas

Este fue uno de nuestros días favoritos del viaje, y eso que me han gustado todos. La primera parada del día fue el mercado de Rissani, un lugar que nos sorprendió muchísimo. Creo que nos encantó más a nosotras que a Mike, todo hay que decirlo, jajajaja, pero es que es uno de los mercados más auténticos y tradicionales de Marruecos. Aprovechamos para comprar souvenirs súper baratos, nos llevamos dátiles buenísimos y nos dejamos guiar por Mustapha por los callejones más escondidos, nada turísticos, donde los herreros trabajaban el hierro al rojo vivo, vimos el mercado de ganado y nos mezclamos con la vida local al 100%. Fue una experiencia muy auténtica… y no vimos ni un solo turista.

Antes de continuar, comimos una pizza bereber riquísima con un té calentito, y seguimos rumbo al desierto.

Aquí vivimos otra de las experiencias que igual no hubiésemos vivido al viajar por libre. Mustapha nos llevó a la zona donde venden el ganado, que es algo que ya no se ve en España, después visitamos la zona donde los oficios tradicionales no se cuentan en libros, si no que se ven en vivo y en directo, y para acabar comimos una pizza típica de allí (que por cierto se encargó en una carnicería y luego nos la trajeron a un bar cercano donde nos dejaron comerla acompañándola de un té). Estoy segura de que si si hubiésemos ido por nuestra cuenta, no hubiésemos pasado de comprar souvenirs y dátiles en el primer puesto que hubiésemos visto.

Después de las «compritas» volvimos al coche, y al cabo de un rato…. llegó uno de esos momentos que recordaré toda la vida: ver las dunas del desierto por primera vez a lo lejos. Esa línea naranja ondulada, creciendo en el horizonte… me emocioné tanto que reconozco que se me cayó una lagrimita.

Un momento mágico que, evidentemente, duró poco, porque Mike estaba intentando hacernos un selfie con la GoPro desde fuera del 4×4 (literalmente colgado por la ventana) y África y Zoe estaban peleándose por una tontería en el asiento de atrás. La vida real, la esencia de viajar en familia. Y aún así fue un momento precioso, aunque solo durase entre 3 y 4 milésimas de segundo 😆

Una vez que llegas al borde de las dunas del desierto puedes elegir entre llegar al campamento en dromedario o en 4×4. Nosotros elegimos llegar al campamento en 4×4. La opción habitual suele ser ir en dromedario, pero no nos gusta participar en actividades con animales, así que preferimos ir en coche. Eso sí, nos dio tiempo a hacernos unas fotos con los dromedarios, porque son preciosos y están allí igualmente. Antes de salir hacia el campamento nos colocamos (con ayuda) nuestros pañuelos del desierto, que nos daban un aire entre aventureras y turistas emocionadas.

La ruta en 4×4 entre dunas fue divertidísima. Subidas, bajadas, curvas y adrenalina para todos. Las niñas se lo pasaron pipa, y nosotros también. Confieso que algún que otro grito de emoción se nos escapó, mientras Mustapha se partía de risa al vernos tan emocionadas y un poco cagadas (no te voy a mentir).

Después de un corto trayecto en coche (unos 20 minutos) al llegar a nuestro campamento de haimas nos quedamos boquiabertos. Cuando bajamos del coche y lo vimos, literalmente flipamos. Un campamento de haimas de lujo, enorme, elegante, súper cuidado, rodeado nada más que por las dunas del desierto. Probablemente uno de los alojamientos más impresionantes en los que he estado nunca.

Pasamos la tarde viendo el atardecer, haciendo sandboard entre las dunas, riéndonos, dejándonos caer por la arena y mirando cómo el cielo se teñía de naranja y rosa. Fue un momento mágico para todos.

Cuando anocheció y hacía frío, cenamos en una carpa preciosa, con velas y vistas increíbles al desierto. Y la noche terminó con un concierto de música y tambores solo para nosotros. Como estábamos en temporada baja, éramos los únicos huéspedes, así que disfrutamos de un concierto privado en medio del silencio más puro que he escuchado en mi vida. Como fuimos en noviembre, a finales además, el concierto lo hicimos en la haima donde cenamos para estar calentitos pero en verano los conciertos los hacen fuera, al aire libre, bajo el cielo estrellado. Debe ser precioso también.

Después de la cena, dejamos a las niñas dentro de la haima y Mike y yo salimos a la terraza a disfrutar del increíble cielo estrellado. Uno de los cielos más bonitos que he visto en mi vida. Dormir allí, rodeados de dunas y estrellas, fue algo que no se olvida. Eso sí, por la noche dentro de la haima hacía bastante frío. Y aunque llevábamos pijama gordito, agradecimos mucho que Haima Experience había elegido una haima con calefacción (porque al parecer no todas la tienen).

Día 4 – Pueblos bereber y su gente

No todos los días se amanece entre las dunas del desierto, así que al día siguiente Mike y yo nos pusimos el despertador un rato antes de que amaneceiese para subir una duna y ver la salida del sol desde allí. Fue otra experiencia memorable del viaje. Las peques se quedaron en la haima durmiendo y nosotros pudimos ir a la duna que teníamos en frente y disfrutamos de un momento de tranquilidad en completo silencio.

Después de desayunar y antes de despedirnos del campamento, las niñas no querían perder la oportunidad de volver a disfrutar de las dunas y del sandboard. Así que, sin pensarlo dos veces, corrimos otra vez a por la tabla e hicimos unas bajaditas más. Fue un ratito improvisado y súper especial, de esos que solo pasan cuando viajas sin prisas y con libertad.

Una de las cosas que más agradecimos de viajar en un tour totalmente privado es que Mustapha se adaptó en todo momento a nuestro ritmo, especialmente al de las peques. Si queríamos parar, parábamos. Si querían jugar un poquito más, él buscaba el sitio perfecto. Y eso marcó una diferencia enorme en la experiencia. (Gracias Mustapha por la paciencia infinita y por adaptarte a nuestros horarios siempre con una sonrisa).

Después de las bajaditas por las dunas con la tabla de snow, nos despedimos con muchísima pena del campamento y continuamos con algo que nos sorprendió para bien: un concierto de música local. Es verdad que es un concierto pensado para turistas, pero lo disfrutamos muchísimo mientras tomábamos un té calentito. Los ritmos, los instrumentos tradicionales, la energía… fue una manera preciosa de despedirnos de nuestra primera noche en el desierto.

En el pueblo de al lado había un oasis y nos acercamos a verlo. Dejamos el coche en la entrada yfuimos caminando para conocer el estilo de agricultura tradicional y la gestión del agua y el riego. Las niñas disfrutaron muchísimo jugando con el agua y haciendo carreras de barquitos tirando huesos y hojas y corriendo detrás de ellos. Y sí, como te puedes imaginar, también hubo «metida de pata en el agua». Esta vez Zoe calculó mal en uno de los saltos y acabo metiendo el pie en la acequia.

Al volver del pequeño paseo, vimos como varios hombres iban moldeando el terreno con el barro mojado y movían el agua para inundar las zonas que querían regar. Es otra de esas cosas que en España no se ven, se explican, pero aquí las puedes ver de primerísima mano.

Después pusimos rumbo hacia las canteras de fósiles, muy cerca de Erfoud. Es una zona súper curiosa, llena de piedras que esconden fósiles marinos de millones de años. A las niñas les encantó ir buscándolos por el suelo y ver cómo Mustapha nos explicaba su origen. Pero, sin duda, lo mejor del día vino después.

El momento más especial fue ir a comer con una familia bereber. Nos recibieron con una hospitalidad increíble y tuvimos la suerte de conocer a su hija y a una vecina, que justo eran de la misma edad que Zoe y África. Y ahí pasó la magia: aunque las mayores iban con un poquito más de vergüenza, Zoe y Fátima conectaron en cinco minutos. A los dos minutos estaban de la mano, y al tercero corriendo juntas buscando fósiles por el patio mientras se reían sin parar.

Fue muy bonito ver cómo, aunque no compartían idioma, se entendían perfectamente. La verdad que fue precioso ver como después de 5 o 10 minutos se reían juntas, se daban la mano, se comunicaban con señas y ruidos y con alguna palabra suelta en inglés y en bereber, se regalaban los mejores fósiles que encontraban la una a la otra, y se cuidaban dando abrazos y muestras de cariño. Literalmente, cinco minutos después de conocerse.

Tras la comida pusimos rumbo a nuestro segundo alojamiento en el desierto, otro campamento precioso donde de nuevo teníamos una duna entera solo para nosotros. Y claro… ¿qué hicimos? Volver a hacer sandboard. Ya era nuestra tercera vez en la vida, pero la emoción es la misma siempre.

Por la tarde, mientras Mike se fue a dar un paseo rodeado de silencio, yo me quedé con las niñas jugando en la arena, en lo alto de las dunas, hasta que cayó el sol. Fue una tarde mágica, de esas que se disfrutan sin mirar el reloj, guiándonos solo por la posición del sol que iba bajando poco a poco. Cuando nos dimos cuenta, volvíamos prácticamente de noche hacia el alojamiento, con arena hasta en el higadillo, el alma en calma y el corazón la mar de contento.

Cenamos en salón principal, junto al fuego, y por segunda noche consecutiva disfrutamos de un concierto privado de música bereber, todo todito para nosotros. La mezcla del fuego, el ritmo de los tambores y la sensación de estar en medio de la nada fue simplemente inolvidable.

Dia 5 – Vuelta a Ouarzazt por el Valle del Draa

Al día siguiente el plan era visitar una cooperativa de mujeres pero estaba cerrada. Tuvimos la suerte de haber conocido una cooperativa de aceite de Argán y otra de Rosas de Damasco en la ruta hacia el desierto. Aunque son visitas bastante turísticas y los productos que venden no son nada baratos, nos parecieron ambas visitas muy interesantes, y más si vas con peques. Además no tienes obligación de comprar nada, si quieres puedes dar una propina a la persona que te lo explica si te ha gustado la experiencia.
Como alternativa ese día a la cooperativa, Mustapha nos dijo que podíamos ir a visitar la escuela local, y a África y Zoe les encantó la idea. Hicimos una visita rápida a una guardería local, donde había 8 niños de la edad de Zoe (entre 4 y 5 años). No puedo poner fotos porque no saqué ninguna, porque como no estaban los padres de los pequeños no les pude pedir permiso para fotografiarles así que preferí no hacerlo.

En el camino a la siguiente parada mientras íbamos en coche, nos encontramos dromedarios que «pastaban» plácidamente con sus dueños nómadas junto a la carretera. Mustapha nos preguntó si queríamos parar a verlos y por supuesto que dijimos que sí. Estuvimos un rato viéndolos y haciéndoles fotos. Una experiencia que a todos nos encantó porque estaban muy cerca y pudimos verlos con toda la calma del mundo. Es una forma preciosa de disfrutar de estos animales sin tener que subirse encima. A las niñas al principio les daba un poco de miedito, y Zoe no se soltaba de la mano de Mike….pero tres minutos después la teníamos que decir que se alejara porque si nos descuidábamos se metía entre las patas de los dromedarios. Además, aunque paró algún que otro turista, teníamos la «caravana o rebaño» (así es cómo se llama a un grupo de camellos o dromedarios) para nosotros solitos.

Después de esta entretenida parada seguimos nuestra aventura. Siempre que vivimos momentos tan peculiares en nuestro viaje, pienso que Marruecos es ideal para ello, te regala experiencias auténticas a cada momento. A medida que avanzábamos llegamos al Valle del Draa, con su palmeral enorme y paisajes muy verdes. Aprovechamos para parar a comer con vistas al palmeral, en un ksar tradicional muy agradable, perfecto para descansar un rato antes de seguir el trayecto en coche.

Por la tarde llegamos a nuestro alojamiento en Ouarzazat, el mismo hotel boutique donde dormimos al principio del viaje. Y nos esperaba una sorpresa preciosa: como Zoe y Mike cumplen años el mismo día, el hotel les preparó un pastel de cumpleaños. Fue un detalle súper bonito y a las niñas les hizo una ilusión enorme. Todo esto gracias a Mustapha (ya te he dicho que nuestro guía era genial), que fue el que se encargó de llamar al hotel y organizarlo todo antes de que llegáramos.

Zoe estaba más contenta que unas castañuelas, con su pastel de cumple y por haber podido soplar las velas en Marruecos. Ninguno de los dos se esperaba esta sorpresa, y que quieres que te diga, para mí es un recuerdo precioso. También lo vivimos el año pasado en Tailandia, porque casualidades de la vida África cumplió años en ese viaje. Así que ya estaba toda la familia al completo contenta.

Terminamos el día con una cena tranquila, hablando sobre todo lo que habíamos visto y vivido estos días y con la sensación de que el desierto nos había regalado algunos de los momentos más especiales del viaje. Me encantan esos momentos en familia cuando estamos de viaje y al final del día hablamos de todas las cosas extraordinarias que hemos visto, lo que más nos ha gustado, y a veces también, lo que menos….

¡Ah! y antes de la cena yo me escapé a un hammam local y fue toda una experiencia. Y aunque esto da para un artículo del blog aparte 😜…solo decirte para no enrollarme mucho que la experiencia en el hammam local fue una de las experiencias locales más auténticas que he vivido en ninguno de nuestros viajes. Pensaba que el haber ido a un Onsen en Japón hacía unos meses, había sido una experiencia auténtica, pero esto fue algo mucho más real, y no apto para todo el mundo. Si buscas una experiencia más «disfrutona» como lo que se ve en redes locales, elige un hammam más «pijo», aunque sea más turístico y más caro. Y si te atreves a ir a uno local: ve preparad@.

Día 6 – Regreso a Marrakech: Kasbah Taourirt y Estudios de Cine

Después de desayunar en el hotel, nos despedimos de Ouarzazat para comenzar el último trayecto de vuelta hacia Marrakech. Pero antes de salir, hicimos dos paradas importantes.

La primera fue la Kasbah Taourirt, una de las fortalezas bereberes más destacadas de la zona. Está construida en adobe, un material precioso pero delicado, así que la kasbah está en constante reparación, especialmente después de las lluvias fuertes. Eso le da un aspecto muy auténtico, casi vivo, como si siempre estuviera en transformación.

La visita es muy interesante porque su interior es un auténtico laberinto, un diseño defensivo pensado para confundir y cansar a cualquiera que intentara entrar sin permiso. Pasillos que se retuercen, escaleras inesperadas, habitaciones que se enlazan entre sí… Es muy fácil imaginar cómo sería perderse allí hace siglos. Las niñas se lo pasaron muy bien recorriendo las estancias, aunque más de una vez tuvimos que reagruparnos porque cada una se iba por un pasillo distinto.

La entrada a la Kasbah es de pago, pero ahora mismo son solo 20 Dirhamns (unos 2€). Y lo que si te recomiendo es hacer, como hicimos nosotros, una visita guiada. Con las explicaciones de nuestra guia, la visita tuvo mucho más sentido. Y no solo aprendimos sobre la Kasbah o la vida en Ouarzazat, si no que también nos comentó sobre la forma de vida, la religión musulmana, la poligamia o la comida marroquí.

Después continuamos hasta los Estudios de Cine Atlas, un lugar simbólico en Ouarzazat porque durante muchos años dio trabajo a muchísima gente. Se han rodado películas y series importantes, pero hoy su actividad ha bajado bastante. Con la llegada de la inteligencia artificial y los escenarios digitales, ya no se necesitan tantos decorados reales, así que su peso en la industria se ha reducido. Aun así, es una visita curiosa, incluso aunque las niñas no reconocieran ninguna de las películas mencionadas.

Aquí la entrada también es de pago (80 Dirhamn por persona, unos 8€, a partir de 5 años). Y aunque para ser Marruecos, el precio puede parecer elevado, es una visita curiosa que la verdad, si estás en la zona yo la recomiendo. Se hace también con un guía y dura una hora y media aproximadamente. Y por supuesto, si eres muy cinéfil@ no te lo puedes perder. Es más, pregunta por la visita ampliada porque hay una zona separada que también se puede visitar con otra entrada.

A partir de allí tomamos la carretera y volvimos a cruzar el Alto Atlas, esta vez con la sensación de que el viaje estaba llegando a su fin. Hicimos alguna parada para estirar las piernas y seguir disfrutando de los últimos paisajes de montaña.

Llegamos a Marrakech al atardecer, y después de dejar las maletas en el alojamiento, nos dimos un pequeño homenaje: una cena estupenda en la ciudad, en uno de esos sitios bonitos donde te apetece sentarte sin mirar el reloj y disfrutar. Y bueno, es que yo también cumplí años en el viaje porque mi cumpleaños es al día siguiente del de Zoe y Mike. así que fue otra forma diferente de celebrar el tercer cumpleaños del viaje.

Día 7 – Marrakech

Nuestro último día completo en Marrakech empezó con algo que les habíamos prometido a las niñas durante la ruta: una parada en un parque infantil, justo fuera de las murallas de la ciudad. Creo que podría escribir un artículo sobre Parques Infantiles alrededor del mundo porque en cada viaje que hacemos visitamos alguno. El parque estaba bastante descuidado y un poco triste, pero aún así las niñas se lo pasaron en grande y estuvieron casi una hora corriendo y quemando energía.

Después nos fuimos acercando poco a poco hacia la Medina. Pasamos la mañana cruzando Marrakech a pie, recorriendo calles, observando la vida local y disfrutando del ambiente sin ninguna prisa.
Después de una semana tan intensa de viaje decidimos no visitar ningún museo; nos apetecía un día relajado, sin horarios, simplemente caminando y dejándonos llevar por lo que nos encontráramos. La verdad que no salimos de la Medina, pero eso sí, la Medina la pudimos recorrer unas 50 veces….😜

Hicimos una parada para almorzar en una terraza tranquila y, entre refrescos y algún té, continuamos hasta llegar a la famosa plaza Jemaa el-Fna, que siempre impresiona por su mezcla de colores, puestos, vendedores y ese caos y ambiente único que parece no apagarse nunca. Merece la pena acercarse a la plaza de día, y otra vez de noche porque el ambiente cambia completamente y parecen dos lugares diferentes.

El resto de la tarde lo dedicamos a hacer compras en el zoco, uno de los planes favoritos de las niñas: lámparas, pulseras, bolsos, especias… aquí hay de todo. Es fácil perder la noción del tiempo entre los callejones, regateos y pequeñas tiendas llenas de cosas bonitas.

Terminamos el día cansados pero muy contentos, con las mochilas un poco más llenas y la sensación de haber disfrutado al máximo nuestro último día de viaje en la ciudad. Lo único malo era que al día siguiente nos volvíamos a España y se acababa esta aventura por el desierto de Marruecos en familia.

Y así cerramos el viaje al Desierto, volviendo a Marrakech, un lugar que Mike y yo habíamos visitado 11 años antes. Con muchos menos años y mucho menos equipaje. Y aunque encontramos una ciudad muy cambiada, y mucho más cara de lo que recordábamos, fue un buen cierre de viaje. A las niñas les encantó eso de ir de compras por la Medina y pudimos disfrutar del último día sin madrugones, sin prisas, sin trayectos en coche. Pero sin duda, en este viaje a Marruecos con niños, los días que pasamos en el Desierto será algo que no olvidaremos nunca.

Dónde dormir riads, kasbahs y haimas

Es difícil elegir un alojamiento favorito porque cada uno tuvo algo especial y completamente distinto. Marruecos ofrece una variedad increíble de hoteles, riads y kasbahs, y lo mejor es que en todos nos sentimos muy cuidados y cómodos y nos encantó poder conocer cada tipo de alojamiento. Aquí te contamos dónde dormimos y qué nos gustó de cada sitio.

🏜️ La haima en el desierto

Probablemente la experiencia más memorable del viaje. Dormir en una haima en medio del desierto es algo que no se olvida: cielos llenos de estrellas, silencio absoluto y unas habitaciones que son auténticas suites en plena arena.
Un lugar mágico que combina comodidad con una ubicación absolutamente única. Eso sí, si vas en época de frío, asegúrate de que tengan calefacción porque por la noche el frio aprieta. A nosotros nos eligió el alojamiento Haima Experience y la verdad es que fue de 10, o mejor dicho de 20…. y un lujo total.

🏨 El moderno hotel-boutique en Ouarzazate

Después de días de dunas y carretera, este hotel fue como llegar a un pequeño oasis. Moderno, cómodo, con piscina, jardines y todas esas pequeñas cosas que agradeces cuando viajas con niños.
Perfecto para descansar y recargar pilas.

🏯 El gîte tradicional en una kasbah

Dormir dentro de una kasbah es una experiencia fascinante. El alojamiento era muy original, auténtico y diferente a cualquier hotel convencional. Habitaciones de adobe, zonas comunes llenas de historia y un ambiente tranquilo, como si volvieras al pasado.
Un alojamiento con muchísima historia y encanto.

🌴 El riad renovado en el desierto

Este riad nos encantó por su mezcla de tradición y comodidad. Renovado con mucho gusto, acogedor y rodeado de naturaleza. Fue un lugar ideal para relajarnos después de un día de coche y aventuras.
La terraza y las zonas exteriores eran preciosasy teníamos justo en frente unas dunas que las pudimos disfrutar una tarde entera para nosotros solitos.

🏙️ Alojamientos en Marrakech

En Marrakech estuvimos en dos alojamientos y ambos los elegimos nosotros. Y tengo que decir que fueron los más flojitos del viaje, mal que me pese porque los elegí yo 😆.
La primera noche al llegar nos quedamos en un apartahotel en la zona moderna de la ciudad. No estaba mal pero no estaba en el centro. Pero como salíamos al día siguiente para el desierto, no queríamos meternos en el casco antiguo.

Y las dos últimas noches que pasamos en Marrakech al volver, nos quedamos en un riad familiar céntrico. Estaba bien situado pero la verdad que para el precio que tenía, encontramos la habitación bastante regular y poco limpia. Tengo que decir que en el resto de alojamientos del viaje la limpieza era impecable.
Eso sí, ten en cuenta que Marrakech es bastante caro. Si volviese, pagaría un poco más por un riad mejor. como en el que estuvimos la última vez hace mil años, porque hay riads que son una auténtica maravilla.

✨ En resumen

Da igual qué tipo de alojamiento elijas en Marruecos: una haima, una kasbah, un riad o un hotel moderno, si los eliges bien, no te van a decepcionar. La verdad que los alojamientos en general estaban genial.

Busca alojamiento en Booking.com

Qué comer en Marruecos con niños

La cocina marroquí es sabrosa y sencilla, con algunos platos que suelen gustar incluso a los niños más delicados. Además, la mayoría de las comidas se adaptan muy bien a todos los gustos porque no son picantes y están hechas con ingredientes básicos: pollo, verduras, pan, arroz y pasta. No tengas miedo de los platos especiados, nosotros no hemos tenido problema en encontrar algunos sin picante y sin especias.

Nosotros viajamos con África que lo prueba todo y se atreve más que yo, y con Zoe que para comer a veces es un «dolor». Pero la verdad que en Marruecos nos apañamos bien.

Aquí van los platos que más disfrutamos durante el viaje:

🥘 Tajín

Es el plato marroquí por excelencia y uno de los más fáciles para los niños. Los hay de pollo con limón, de ternera con ciruelas, de verduras… Se cocina muy lentamente y queda suave y jugoso. A nuestras niñas les encantó el de pollo con verduras y a veces patatas.

🍗 Brochetas a la parrilla

En casi cualquier restaurante encontrarás brochetas de pollo, ternera o cordero. Suelen venir acompañadas de ensalada, arroz o patatas fritas. Sencillas y un acierto seguro con los peques. Aunque algunas de carne igual están especiadas, las de pollos suelen ser sencillas y sabrosas.

🍚 Cuscús

Otro clásico. Lo sirven con verduras, garbanzos y, en ocasiones, pollo o carne. Es muy suave y fácil de comer, perfecto para cuando los niños necesitan algo ligero. Nosotros lo solemos comer en casa asi que para Zoe, que como te decía es más «tiquismiquis» con la comida, fue una salvación.

🥣 Harira

Una sopa tradicional de tomate, lentejas y especias muy suaves. Va genial en días de frío o cuando los niños están cansados de tanto caminar. Reconforta muchísimo y especialmente si vas como nosotros en invierno. Eso sí, te en cuenta que a veces es un poco picante.

🍕 Pizza bereber

Una de las sorpresas del viaje. Es una pizza tradicional de la zona del desierto, hecha a la manera local. Es muy sencilla y suele gustar mucho a los niños. Fue uno de nuestros almuerzos favoritos del viaje. Nosotros la tomamos en el Mercado de Rissani pero depende del lugar donde la tomes, la cocinan de una manera diferente. Si la tomas en el desierto, la hacen cocinándola entre la arena.

🥖 Pan marroquí (khobz)

El pan en Marruecos es adictivo. Redondo, calentito, crujiente por fuera y tierno por dentro. Las niñas se podrían haber alimentado solo de pan y aceite (bueno, y nosotros también).

🥧 La Pastela (o bastilla)

Uno de los platos más especiales de la gastronomía marroquí. Es una especie de hojaldre relleno (normalmente de pollo) con especias suaves, almendra molida y un toque de azúcar glas. Suena curioso, pero está delicioso y suele gustar mucho a los peques porque es dulce-saladito. Nosotros en Marrakech probamos una pastela exquisita aunque la hemos tomado en muchos sitios del país. Aunque pueda parecerte un plato pequeño, cunde y sacia muchísimo. Suele tener un poco de canela por encima, y a pesar de que yo no soy muy fan de este especie, el toque de canela en la pastela es exquisito.

🧆 El hummus

Aunque no es originalmente marroquí, el hummus se ofrece en muchísimos restaurantes y es una opción fácil y saludable para los peques. Suave, cremoso, perfecto para acompañar con pan marroquí o verduras. Nosotros lo comemos mucho en España así que lo pedimos varias veces en el viaje.

🍩 Dulces marroquíes

En cualquier mercado encontrarás dulces de miel, almendras y sésamo. Probar alguno es parte de la experiencia.

🍯 Los dátiles

En Marruecos encuentras dátiles por todas partes, en los mercados, restaurantes, en los hoteles, en el desayuno… allí los comen mucho y a todas horas. Son un snack perfecto para el camino, muy energéticos y naturales. Nosotros compramos medio kilo que nos trajimos a España en el mercado de Rissani porque estaban buenísimos.

🍵 El té marroquí

El té a la menta es mucho más que una bebida en Marruecos: es una seña de identidad, un gesto de hospitalidad y una forma de conectar con la gente. Lo ofrecen en casas, en tiendas, en restaurantes, en hoteles, en reuniones familiares… y casi siempre acompañado de una sonrisa.

Es un té verde con hierbabuena fresca y lo sirven bastante dulce, así que si lo prefieres sin azúcar, solo hay que pedirlo. A los niños también suele gustarles porque es suave y huele de maravilla. Aunque nuestras peques no lo tomaban, cada vez que lo servían les ponían un vasito a ellas y se lo ofrecían. Yo alucino porque en España no me gusta el té y no lo bebo, pero oye, es llegar a Marruecos y me encanta…. no se por qué.

La comida Marroquí tiene muchos platos riquísimos, pero reconozco que después de una semana de viaje probando platos tradicionales de Marruecos, el cuerpo nos pedía cambiar de aires así que la última noche en Marrakech comimos hamburguesas, crepes, pizza y patatas fritas. Igual en la ruta hacia el desierto es más difícil pero en Marrakech tienes muchas opciones de restaurantes con platos internacionales si te apetece como a nosotros cambiar un poco de aires.

Nuestros consejos para viajar a Marruecos con niños

Viajar por Marruecos en familia es una experiencia maravillosa, pero hay varios detalles que hacen el viaje mucho más fácil. Aquí te dejamos los consejos que realmente nos funcionaron durante nuestra ruta.

🛡️ La seguridad en Marruecos: no viajes sin seguro de viaje.

Empiezo por aquí porque a raíz de nuestros viajes a Marruecos en familia, muchas personas nos han comentado que les encantaría ir pero les echa para atrás la seguridad del país, sobre todo yendo con niños. La verdad que Marruecos es un país bastante seguro. Yo digo que es la «puerta a África» y no solo por la cercanía, sino por lo fácil que es viajar en él. Es un país que sirve de entrenamiento para aquellas familias que no se atreven a hacer viajes más largos o a destinos exóticos.

Para nosotros Marruecos es un país ideal para viajar con niños.

En el país hay buenos coches, buen transporte, buenas carreteras y aunque no hay hospitales a la vuelta de cada esquina, hay una sanidad «decente». Eso sí, nosotros siempre viajamos con un buen seguro de viaje. El seguro es esencial.
Nosotros viajamos con IATI, que ya hemos usado muchas veces y siempre ha respondido muy bien.
Dejamos aquí nuestro enlace con 5% de descuento. Si usas nuestro enlace afiliado, tu obtienes un descuento y a nosotros nos deja una pequeña comisión que ayuda a mantener el blog (así que muchas gracias si haces clic 🙏).

En tema de salud, no te olvides tampoco de llevar un buen botiquín. Allí hay farmacias, no tendrás problema en encontrarlas y están bien surtidas, pero para no tener lío llévate un botiquín con lo que puedas necesitar para hacerte la vida más fácil. Si quieres un pequeño recordatorio de qué llevar en tu botquín de viajes te dejo aquí un artículo que te puede ayudar.

Bloguera Viajera 728x90 4

Y por otro lado, la seguridad por la calle igual. Es un país muy seguro en este aspecto. En Marrakech tienes que tener cuidado como en cualquier gran ciudad, y en general ve con ojo y actúa con sentido común, pero nada más.

🎒 La “mochila viajera”: nuestro imprescindible nº1

Lo más importante para las niñas que llevamos en el viaje fueron las mochilas viajeras de África y Zoe.
Cada una siempre lleva su mini mochila con sus distracciones favoritas para los trayectos largos. En este viaje nos ha servido mucho porque teníamos bastantes trayectos en coche.
Cada viaje meten cosas diferentes pero esta vez se han llevado:

  • Tablet de dibujo (Kidydraw) que ha sido un éxito total y un par de juegos de viaje electrónicos (el Giiker super decoder y el tic-tac-toe que es un tres en raya muy chulo). Te dejo enlace a Serendipiatoys donde los cogimos.
  • Cuadernos, lápices de colores y pegatinas, que esto nunca falla.
  • Smart watch de Soy Momo.
  • Peluches y algún juguete pequeño de figuritas tipo Pin y Pon, Polly Pocket y de ese estilo.
  • Auriculares para que se entretengan con música en el coche.

De verdad: esto marca la diferencia. Les dio autonomía, entretenimiento y cero dramas en los trayectos en coche.

banner recursos de viajes

📱 eSIM de Holafly: imprescindible

La eSIM de Holafly fue esencial. Tener datos en todo momento nos permitió:

  • buscar información sobre los lugares que visitábamos
  • traducir menús
  • comunicarnos con gente que no hablaba ni español ni inglés con Google Translate
  • y, por supuesto, subir vídeos y stories del viaje a Instagram y redes sociales para teneros informados de que hacíamos cada día 😉

Si viajas en familia, ir sin conexión no es opción. La eSIM de Holafly funcionó perfecta todo el viaje.

En este link te dejamos un 5% de descuento. Es un link afiliado en el que tu te beneficias del descuento y nosotros obtenemos una comisión que nos ayuda a seguir creando contenido para ayudarte en tus próximos viajes en familia. Así que si usas nuestro enlace: gracias por adelantado 💖

💶 Dinero: lleva efectivo sí o sí

Fuera de las ciudades en muy pocos sitios aceptan tarjeta y encontrarás cajeros pero solo en las ciudades grandes. Si no quieres llevar dinero para toda la ruta hacia el desierto, no hace falta. En Merzouga o Ouarzazat por ejemplo, hay bancos y cajeros sin problemas. Pero te recomiendo no llevar el efectivo justo y calcular para tener al menos para los gastos de un par de días.
Necesitarás efectivo para propinas, hoteles y restaurantes locales, mercados, tiendas, actividades locales (algunas), tasas turísticas de Marrakech (2.50€ por persona y noche) etc.

Algunos consejos prácticos:

  • Hay cajeros en pueblos grandes y ciudades.
  • Límite de retirada: 2000 dírhams (unos 200€) por operación.
  • No cambiamos dinero antes del viaje: sacamos allí y listo.
  • Evita sacar dinero en el aeropuerto: nos cobraron unos 10€ más por la misma operación que en cualquier otra ciudad o pueblo.

🌡️ Temperaturas: mucho calor de día, mucho frío de noche

Nosotros fuimos a mitad/finales de noviembre y en el desierto pasamos por:

  • días de sol fuerte, así que lleva protector solar 50 a diario y por el día al sol estábamos en manga corta y pantalón largo pero finito
  • noches frías: la más fría en la haima bajó a 7 grados (Noviembre) con sudadera y abrigo

Lleva ropa ligera para el día y abrigo de verdad para las noches. Consulta si tienes calefacción o no en la haima (no es muy común tenerla) pero si viajas con niños en invierno (o eres muy frioler@) merece la pena. Aunque llevamos un pijama calentito, por la noche hizo bastante frío incluso dentro de la haima y con un edredón buenísimo. Tuvimos que poner la calefacción gran parte de la noche.

💧 Agua y salud

  • Agua siempre embotellada, incluso en los hoteles.
  • Se vende en todas partes y es muy barata.
  • Evita hielo en bebidas fuera de zonas turísticas.

🍻 Alcohol en Marruecos

Por la religión, el alcohol no se vende en la mayoría de establecimientos. Aunque esto ha cambiado mucho desde la última vez que estuvimos en Marrakech hace 11 años, todavía es difícil encontrar sitios donde poder beber alcohol. No es imposible pero fácil tampoco es, y barato menos.
Solo lo encontrarás en:

  • algunos hoteles
  • restaurantes pensados para turistas, más caros y con las bebidas alcohólicas más caras aún
  • algún supermercado grande (como Carrefour)

En nuestro viaje solo un hotel de los que estuvimos servía alcohol. Compramos unas cervezas en Carrefour y en el campamento del desierto nos las sirvieron con cubitera y tan a gusto, pero tienes que pedir permiso para poder meter alcohol en los hoteles.
En Marrakech en la Medina solo sirven alcohol en los restaurantes muy turísticos y es bastante caro (una cerveza de 5 a 8 euros, y botellas de vino normalitas unos 25/40€).

🚙 Viajar con Haima Experience: cero estrés

Para nosotros una de las claves para disfrutar del viaje fue hacerlo con Haima Experience. Es una empresa española especializada en Marruecos, que conocen a el destino al dedillo, tienen muchísima experiencia y guías locales que son excepcionales. Es la segunda vez que viajamos con ellos a Marruecos y ha ido todo fenomenal una vez más.
Todo estaba organizado: hoteles, tiempos, paradas, actividades, restaurantes, pero con la comodidad de que Mustapha, nuestro guía en este viaje, se adaptó a nuestros tiempos en todo momento. Si necesitábamos parar al baño, porque las niñas estaban cansadas, a ver algo que nos llamaba la atención o simplemente a estirar las piernas, parábamos sin problema y él siempre con una sonrisa.

Tienen viajes en grupo y otras rutas privadas (como la que hicimos nosotros) que se adaptan a vuestras fechas, a lo que queréis ver, y como te cuento arriba, a vuestros ritmos. Para nosotros hacer un tour privado y poder hacer por ejemplo los trayectos hacia el desierto en coche más cortos, más paradas y dormir más días en la ruta, fue todo un acierto. Si vas con niños, sobre todo pequeños, te recomiendo que evites los viajes en los que hacen trayectos muy largos de 8 o incluso 10 horas.

Aunque nos planteamos hacer el viaje por libre, no teníamos mucho tiempo de preparar el viaje, y la idea de que Mike tuviese que conducir todo el rato, nos echaba un poco para atrás.

Por otro lado, con el tema del precio, como Haima Experience son especialistas en la zona consiguen buenos precios, y si lo contratas tu por tu cuenta, hay ciertas cosas como los hoteles que te van a salir más caros. Por lo que no descartes el conocer el Desierto de Marruecos de la mano de una empresa como ellos por el precio, porque te puedes llevar una grata sorpresa al encontrar buenas tarifas.

Si quieres conocer el Desierto de Marruecos con niños (y sin ellos también) pide presupuesto y consúltales, te dejo su página web: https://www.haimaexperience.com/

Nos permitió relajarnos completamente y disfrutar del viaje sin preocupaciones logísticas. Para viajar con peques, eso no tiene precio.

Guía de Marruecos

No hay viaje en el que no lleve mi guía en papel y Marruecos no podía ser menos. Me encanta llevar mi guía en papel para leer en el avión o cuando no hay cobertura, para empaparme de la cultura, de la historia y de otra información interesante que no se encuentra fácilmente por internet. Y desde que viajamos con las peques, me gusta que nos vean leer «en condiciones» y no ir todo el rato con el móvil en la mano.

De hecho muchas veces, en los trayectos en coche o en avión, les dejo la guía a ellas y se entretenien leyendo (ya que África sabe leer) o simplemente viendo las fotos como hace Zoe. De hecho, que ellas sepan lo que van a ver o hacer en el viaje, hace que lo disfruten más, que apreendan más y que se enteren más de lo que ven y hacen.

En este viaje hemos llevado la Guía Compact «Un viaje corto a Marruecos» y la Guía Total de Marruecos. Puedes encontrarlas aquí.

FAQ sobre viajar a Marruecos con niños

¿Es seguro viajar a Marruecos con niños?

Sí. Marruecos es un país muy seguro para viajar en familia, especialmente si te mueves por rutas habituales y vas acompañado de un guía local. La gente es muy amable con los niños y la hospitalidad es enorme. Lo más importante es usar siempre agua embotellada, evitar alimentos crudos en sitios poco turísticos y tener un seguro de viaje.

¿Necesito llevar silla de coche para los niños?

Si viajas con una agencia privada, puedes pedir que te incluyan silla de seguridad adecuada para la edad de tus hijos. Nosotros lo hicimos con Haima Experience y las tenían listas desde el primer día.

¿Cómo son las carreteras en Marruecos?

En general son buenas. Las carreteras principales están asfaltadas y en buen estado. En zonas de montaña o cerca del desierto pueden ser más lentas, pero perfectamente transitables. Si vas con 4×4 y conductor, es todavía más cómodo.

¿Qué documentación necesito?

Para españoles solo se necesita pasaporte en vigor. No hace falta visado para viajes turísticos de hasta 90 días.

¿Hace falta llevar dinero cambiado desde España?

No. Es fácil sacar dinero allí y no hace falta cambiar antes.
Consejos:
muchos comercios pequeños solo aceptan efectivo,
los cajeros permiten sacar hasta 2000 dirhams por operación,
evita sacar dinero en el aeropuerto, es más caro.

¿Es ético montar en dromedario?

Es una actividad muy habitual en Marruecos, pero nosotros preferimos evitarla y elegimos llegar a los campamentos en 4×4. Es una alternativa igual de bonita y que respeta más a los animales.

¿Hay alcohol en Marruecos?

No en todas partes.
Como país musulmán, el alcohol solo se vende en: algunos hoteles, ciertos restaurantes turísticos, y un par de supermercados grandes como Carrefour.
En nuestro viaje solo un hotel servía alcohol, así que compramos unas cervezas en Carrefour para tomarlas en el desierto.

¿Qué operador móvil usar? ¿Hay buena conexión?

Lleva eSIM. La de Holafly funcionó perfecta todo el viaje y nos permitió usar mapas, traducir, buscar info y subir stories sin problema. La recomendamos 100%.

¿Cuál es la mejor edad para hacer esta ruta?

Cualquier edad a partir de 4–5 años es ideal. Los trayectos son manejables, hay muchas paradas y los campamentos del desierto suelen ser muy cómodos. Para adolescentes también es un viaje increíble.

¿Hace demasiado calor para viajar al desierto con niños?

Depende mucho de la época del año. Las mejores fechas para viajar al desierto de Marruecos en familia son primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves. En verano puede hacer demasiado calor para ir con niños, por lo que no lo recomendamos.

Conclusión: por qué Marruecos es un viaje perfecto para hacer en familia

Es la segunda vez que vamos a Marruecos con las niñas y la cuarta que vamos nosotros, y sí, confirmamos que Marruecos es un destino ideal para ir en familia. Si no te ha quedado claro después de toda la chapa que te he dado en el blog 😜, te resumo aquí por qué Marruecos es un viaje perfecto para ir en familia:

  • Es un país que tenemos a la vuelta de la esquina y donde podemos trasladarnos a otro mundo en apenas una o dos horas de vuelo. Y créeme que evitar trayectos infinitos en avión cuando viajas con niños pequeños es de agradecer. Y el no tener que gastarte un riñón en los vuelos también.
  • Es un viaje bastante económico. No solo llegar en avión o en barco es barato, la vida allí y el viaje en sí es bastante económico comparado con otros viajes e incluso con la vida en España.
  • Conocer una cultura tan diferente es muy, pero que muy interesante.
  • La mezcla de cultura, ciudades antiguas, historia, desierto, montaña, animales...para nosotros es una combinación perfecta para nuestros viajes.
  • Aunque viajar a Marruecos es viajar a otro mundo, ya te he contado que es un país bastante seguro.
  • La gente es muy servicial, educada y cariñosa con todos, pero especialmente con los más pequeños.

Espero que te haya gustado el artículo, que te haya ayudado a organizar tu viaje si vas a ir a Marruecos y que si te faltaba un «empujoncito» para ir, después de leerme te animes a hacerlo. Si todavía tienes dudas o preguntas, escríbeme por aquí o por redes sociales (que ahí suelo contestar más rápido) e intentaré ayudarte en todo lo que pueda.

¡Muchas gracias por leernos!

Para no perderte nada síguenos en Redes Sociales

Y si quieres que te lleguen los planes, actividades y viajes más chulos y originales, suscríbete al blog (prometo que no seré muy pesada mandando emails jejeje)

Muchas gracias por leernos y nos vemos en el próximo destino 😉

Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

familia blogueraviajera

¿Quién está detrás de Bloguera Viajera?

Somos Mike y Lucía, una familia que lleva más de una década explorando Andalucía y viajando por el mundo junto a nuestras hijas, África y Zoe.

Compartimos rutas, escapadas y experiencias que vivimos en primera persona, con consejos prácticos y opiniones sinceras para que organizar tu próximo viaje en familia sea mucho más fácil.

¿Quieres conocernos un poco mejor?

Conoce nuestra historia

Artículos relacionados

Scroll al inicio